El americano Zach Moore reveló que llegó a creer que moriría con tan solo 33 años debido al peso y los problemas de salud provocados por la obesidad. Fumador y con aproximadamente 230 kg, decidió cambiar por completo de vida después de sufrir una intoxicación alimentaria que marcó el inicio de su transformación física.
Moore explicó que gran parte de su vida adulta la pasó alimentándose de comidas industriales y frituras. Según sus propias palabras, sus hábitos empeoraron tras el embarazo de su esposa: “Ella comía por dos y yo comía por tres”, recordó con ironía.
En 2013, un momento cotidiano junto a su familia le hizo enfrentarse a su propia realidad. Padeciendo ya diabetes y tensión arterial alta, Zach vio un vídeo grabado por su esposa en el que leía un libro a su hijo. “Fue entonces cuando todo cobró sentido. Miré a mi mujer, miré a mi hijo y pensé: ‘tengo 230 kilos y las personas de este tamaño no viven tanto tiempo. Yo quiero ver crecer a mi hijo’”, afirmó.
Poco después sufrió una fuerte intoxicación alimentaria tras ingerir pollo agridulce y tuvo que ser hospitalizado durante ocho días. “Me comí todo el paquete de camino a casa porque era muy gordo y eso me gustaba”, confesó el propio Zach. Durante esos días comenzó a perder peso de forma acelerada y decidió aprovechar la situación para cambiar sus hábitos.
Para ello, eliminó la carne roja y los ultraprocesados de su dieta, sustituyéndolos por frutas, verduras y otros alimentos “que venían directamente de la tierra”, según él mismo explicó. En marzo de 2014 se sometió a una cirugía bariátrica, un procedimiento quirúrgico empleado para reducir el tamaño del estómago y limitar la ingesta de alimentos, muy utilizado en casos de obesidad severa cuando los tratamientos convencionales no surten efecto.
Tras la intervención, inició su recuperación dando apenas 42 pasos dentro del hospital. Con el tiempo, esos pasos se convirtieron en caminatas diarias, hasta consolidar un hábito de ejercicio moderado y progresivo. Además, incorporó una dieta rica en proteínas, redujo drásticamente las calorías y complementó su rutina con actividad física regular.
En solo un año, consiguió perder alrededor de 136 kg. A día de hoy, con 38 años, Zach pesa aproximadamente 69 kg y mantiene unos hábitos de vida saludables junto a su familia. “Básicamente dije: esta es mi nueva vida. Este soy yo. Si quiero ayudar a mi esposa y a mi hijo, primero debo ayudarme a mí mismo”, declaró.
La obesidad severa es una condición médica que se define por un índice de masa corporal (IMC) igual o superior a 40 kg/m² y conlleva un riesgo elevado de enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2, alteraciones respiratorias y problemas ortopédicos. La cirugía bariátrica puede ser una opción eficaz para quienes no han logrado reducir peso con dieta y ejercicio, pero requiere un seguimiento médico riguroso y cambios permanentes en los hábitos alimentarios y de actividad física.
A pesar de su impresionante pérdida de peso, Moore reconoce que todavía afronta desafíos físicos y emocionales derivados de los años viviendo con obesidad mórbida. Ha pasado por varias cirugías reconstructivas para eliminar piel sobrante y admite que persisten cuestiones relacionadas con la imagen corporal y la relación con la comida. “Dejas muchas sombras atrás”, concluyó.
El caso de Zach Moore ha conmovido a usuarios de todo el mundo en redes sociales, donde comparten su historia como ejemplo de superación y llamada de atención sobre los riesgos de la obesidad y la importancia de adoptar un estilo de vida saludable.


