El empresario Elon Musk cuestionó el pasado lunes 26 el resultado de las elecciones presidenciales brasileñas, en las que Luiz Inácio Lula da Silva, del Partido de los Trabajadores (PT), obtuvo un nuevo mandato. El propietario de la red social X compartió una publicación que comparaba los votos recibidos por Lula en la primera y en la segunda vuelta de la disputa contra Flávio Bolsonaro, del Partido Liberal (PL).
Al difundir la imagen, Musk escribió: «Las matemáticas no cuadran». La publicación centraba la comparación en el aumento de votos del candidato del PT entre las dos votaciones y en los sufragios obtenidos por los candidatos que no pasaron a la segunda vuelta.
Lula recibió aproximadamente 64,2 millones de votos en la segunda vuelta, celebrada el domingo 25. En la primera vuelta, disputada el 4 de octubre, había obtenido alrededor de 53,9 millones. La diferencia entre ambos resultados es de unos 10,3 millones de votos.
La publicación compartida por Musk comparaba ese incremento con los cerca de 9,33 millones de votos que sumaron los candidatos eliminados en la primera ronda. Al confrontar esas cifras, el contenido planteaba dudas sobre la diferencia entre los sufragios que Lula ganó de una votación a otra y los votos obtenidos por quienes ya no competían en la fase final.
Sin embargo, esa comparación solo tiene en cuenta los votos destinados a los candidatos que no avanzaron. No considera otras posibles variaciones entre ambas votaciones: por ejemplo, que electores que en la primera vuelta votaron en blanco o anularon el voto decidieran apoyar a uno de los dos finalistas en la segunda. También deja fuera a quienes no acudieron a votar en la primera ronda y sí participaron en la siguiente.
En una elección con dos vueltas, la segunda votación presenta una oferta distinta para los electores: solo siguen en la contienda los candidatos que han llegado a esa fase. Por ese motivo, los votos de la primera ronda no se trasladan automáticamente de un candidato a otro ni permiten, por sí solos, calcular cómo se distribuirán los apoyos en la siguiente. Cada votante puede mantener su preferencia, elegir a otro aspirante, votar en blanco, anular su papeleta o no participar.
Además, comparar el crecimiento de un candidato con la suma de los votos de quienes quedaron fuera no ofrece, por sí mismo, una explicación completa de la evolución del resultado. La diferencia entre los 10,3 millones de votos adicionales atribuidos a Lula y los aproximadamente 9,33 millones obtenidos conjuntamente por los candidatos eliminados ronda los 970.000 votos. No obstante, esa resta no demuestra que exista una anomalía: las cifras comparadas no incluyen necesariamente todas las formas de participación y de voto que pueden variar entre una vuelta y otra.
Por tanto, los números difundidos permiten describir el aumento registrado en el apoyo a Lula y contrastarlo con la votación de los candidatos que no llegaron a la ronda final, pero no bastan para establecer por sí solos cómo se originó esa diferencia. La publicación de Musk no presentó en ese cálculo información sobre los votos en blanco, los votos anulados o la participación de quienes no acudieron a la primera votación.
La diferencia entre las cifras señaladas, por sí sola, no acredita ninguna irregularidad en el resultado electoral. El planteamiento divulgado en redes sociales se basa en una comparación parcial: contrapone dos cantidades, pero no incorpora todos los factores de participación y elección mencionados. Así, el aumento de votos entre las dos vueltas no puede atribuirse únicamente a los sufragios de los candidatos eliminados.


