
Socorristas dejando su calzado en el umbral para entrar en una vivienda japonesa (Foto: Instagram)
Es habitual en Japón que todo visitante se descalce al entrar en una vivienda y que el anfitrión se encargue de colocar el calzado en el lugar asignado. Esta costumbre japonesa, profundamente arraigada en la cultura local, está empezando a plantear problemas a los socorristas cuando acuden a rescates en zonas afectadas por desastres naturales.
La costumbre japonesa de dejar los zapatos en la entrada tiene orígenes históricos que se remontan a la necesidad de mantener el interior de las casas limpio y protegido de la suciedad del exterior. En muchos hogares existe un mueble llamado “getabako” en el que se guardan cuidadosamente los zapatos, y a menudo también zapatillas o “zōri” para uso exclusivo dentro de la vivienda.
En situaciones de emergencia, sin embargo, esta práctica genera un retraso añadido. Los socorristas deben desprenderse de su calzado de protección —normalmente botas resistentes— antes de cruzar el umbral de la puerta, lo que alarga el tiempo de respuesta y complica la movilización de equipos y material de primeros auxilios.
Cuando un rescate implica trasladar enfermos o heridos, cada segundo cuenta. Los socorristas necesitan entrar y salir de forma rápida, a veces corriendo, para llevar camillas o evacuar víctimas. La necesidad de dejar las botas y calzarlas de nuevo en cada visita ralentiza su labor y aumenta la fatiga física de los equipos.
Durante grandes catástrofes, como terremotos o inundaciones, este sobrecoste en tiempo y esfuerzo puede repercutir en la eficiencia de las operaciones. Aunque las autoridades japonesas no han emitido datos oficiales sobre retrasos concretos, varios equipos de rescate han señalado internamente que la gestión del calzado ha supuesto un obstáculo en sus despliegues.
Para minimizar el impacto, algunas organizaciones de socorro han empezado a sugerir medidas adaptativas. Proponen crear espacios temporales de transición en las entradas de las viviendas afectadas, con alfombras desechables o cubrezapatos de un solo uso que permitan a los socorristas mantener la higiene sin necesidad de descalzarse completamente.
Además, en las formaciones de emergencia se recomienda recordar a los residentes que, en caso de evacuación urgente, deben facilitar el acceso despejando los zócalos y retirando sus zapatos sin esperar a la orden del personal de rescate. De esta manera, se agiliza la entrada y salida de los equipos sanitarios y de búsqueda.
La coexistencia de la tradición con la urgencia de la ayuda humanitaria exige un equilibrio. Con pequeños ajustes logísticos y la concienciación de la población, se puede preservar la costumbre japonesa sin que suponga una barrera para los socorristas. De este modo, cultura y eficiencia de los equipos de emergencia podrán ir de la mano en futuros rescates.


