Yvonne Sklar ignoró durante un tiempo los primeros síntomas de una neumonía que se había extendido con gravedad. La infección evolucionó hasta provocar un cuadro de choque séptico y fallo de varios órganos. Ingresada en una Unidad de Cuidados Intensivos (UCI), los médicos decidieron inducirla a un coma farmacológico, una técnica que en estos casos puede disminuir el consumo de oxígeno cerebral y facilitar la recuperación. En un informe clínico interno se estimó que su probabilidad de supervivencia rondaba apenas el 20 %, lo que equivaldría a un riesgo de muerte de hasta el 80 %.
Al no contar con familiares cercanos, Yvonne recibió el respaldo constante de un grupo de amigos, alumnos de la universidad en la que impartía clases, y de la capellana Donna, quienes iniciaron jornadas de oraciones diarias para pedir por su recuperación. Durante varias semanas, el equipo sanitario estudió la posibilidad de retirar el respirador artificial que la mantenía con vida, dado que su situación seguía siendo muy comprometida.
En el periodo más crítico de su estancia hospitalaria, Yvonne relató haber experimentado lo que considera un episodio sobrenatural, comúnmente llamado experiencia cercana a la muerte (ECM). Según su testimonio, salió de su cuerpo físico y pudo observar desde fuera la habitación del hospital. Asegura que luego se vio en campos luminosos, llenos de vida y paz, donde sintió una presencia intensa. A continuación, escuchó una voz que identificó como la de Jesús, quien le pidió que regresara al mundo de los vivos para transmitir un mensaje de amor, perdón y arrepentimiento.
Las experiencias cercanas a la muerte han sido objeto de estudio en diversos ámbitos, desde la medicina hasta la psicología y la teología. Aunque todavía no existe un consenso científico sobre su origen, muchos especialistas coinciden en que pueden estar relacionadas con la hipoxia cerebral (falta de oxígeno en el cerebro) o con la liberación de sustancias neuroquímicas en situaciones extremas. No obstante, millones de personas alrededor del mundo describen sensaciones de paz, túneles de luz y encuentros con seres queridos fallecidos o figuras religiosas.
En el caso de Yvonne, la recuperación se inició de forma inesperada tres días antes de la fecha que el equipo médico había señalado como límite para considerar la desconexión del ventilador. Fue entonces cuando despertó del coma inducido y comenzó a mostrar signos claros de mejoría: recuperación de la conciencia, respuesta a estímulos y progresiva respiración espontánea. Tras estabilizarse, fue trasladada a una unidad de rehabilitación donde siguió evolucionando de forma positiva.
Ya totalmente recuperada, Yvonne compartió su testimonio de fe con médicos, enfermeros y familiares de otros pacientes en la UCI. “Jesús es real”, declaró públicamente en varias entrevistas y encuentros de carácter religioso. Con el paso de los meses, reforzó su convicción cristiana y comenzó a participar en grupos de apoyo espiritual para enfermos y familiares.
Tiempo después, Yvonne contrajo matrimonio con Rick, uno de los amigos que mantuvo las vigilias de oración durante su ingreso. Juntos fundaron un pequeño grupo de voluntariado que visita hospitales para acompañar a pacientes críticos. En la actualidad, ella continúa compartiendo su experiencia de lo que considera un paso por el “cielo” y habla con frecuencia sobre la importancia del amor, el perdón y la esperanza en situaciones límite.
Aunque cada caso es único, el testimonio de Yvonne Sklar invita a reflexionar sobre el papel de las creencias personales en la recuperación de enfermedades graves, así como sobre la necesidad de un acompañamiento humano y espiritual en los procesos de cuidados intensivos.


