
EE UU. y Nigeria bombardean posiciones del ISIS en el norte del país (Foto: Instagram)
Según autoridades de EUA y Nigéria, una serie de bombardeos coordinados impactaron recientemente posiciones del Estado Islâmico (ISIS) en territorio nigeriano, con un saldo de más de 20 terroristas abatidos. La operación conjunta, que se llevó a cabo en zonas remotas del norte de Nigéria, tuvo como objetivo centros de reagrupamiento y entrenamiento utilizados por la organización extremista para planear y perpetrar ataques en la región.
La ofensiva incluyó el despliegue de aviones de combate y drones de vigilancia, tanto de la fuerza aérea de Nigéria como de equipos aéreos de apoyo de EUA. Según el comunicado oficial, los artefactos lanzados destruyeron refugios subterráneos y depósitos de armamento. Las autoridades señalaron que el uso combinado de inteligencia de señales y reconocimiento aéreo permitió determinar con precisión las ubicaciones donde se concentraban los miembros del Estado Islâmico (ISIS).
El Estado Islâmico (ISIS) surgió en 2014 como una escisión violenta de Al Qaeda en Irak y Siria, llegando a controlar amplias regiones de Oriente Medio. Con el paso del tiempo, su influencia se extendió a otros continentes a través de ramas afiliadas y grupos simpatizantes. En 2015, este grupo proclamó la creación de un “califato” en áreas bajo su control, lo que intensificó la respuesta de coaliciones internacionales, entre ellas la liderada por Estados Unidos, para degradar su estructura operativa.
En Nigéria, la presencia del Estado Islâmico (ISIS) se ha materializado principalmente a través del grupo autodenominado Provincia de África Occidental del Estado Islámico (ISWAP, por sus siglas en inglés). Esta facción, escindida de Boko Haram en 2016, opera en los estados de Borno, Yobe y Adamawa, donde aprovecha la inestabilidad y la debilidad de la gobernanza para consolidar posiciones. Sus tácticas incluyen emboscadas a convoyes, ataques con bombas improvisadas y secuestros para financiar sus redes de suministro.
La colaboración entre EUA y Nigéria ha crecido en los últimos años en el ámbito de contraterrorismo. Los servicios de inteligencia de ambos países comparten información sobre comunicaciones interceptadas, desplazamientos de líderes y patrones de abastecimiento de armamento. Además, diversos equipos de instructores estadounidenses han capacitado a las tropas nigerianas en técnicas de combate en entornos desérticos y boscosos, mejorando la capacidad de respuesta ante amenazas como las del Estado Islâmico (ISIS).
A pesar del éxito inmediato de estos bombardeos, los expertos advierten que la derrota definitiva de grupos extremistas en la zona exige un enfoque integral. Se requieren inversiones en desarrollo local, programas de desradicalización y fortalecimiento institucional para evitar que surjan nuevos focos de violencia. Por ello, las autoridades de EUA y Nigéria han declarado su intención de mantener la vigilancia y continuar con operaciones de inteligencia y seguridad hasta garantizar la estabilidad regional.


