
El Likud, partido de Benjamin Netanyahu, denunció un supuesto fraude electoral y pidió que se investigue; la Comisión Electoral israelí examina las quejas presentadas. (Foto: Instagram)
El Likud, partido del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, afirmó el miércoles 28 de octubre que los partidos árabes habían «robado» las elecciones parlamentarias celebradas en Israel y solicitó que se investigue el proceso. La formación sostuvo que dispone de pruebas y que las presentará ante la Justicia, aunque no ha hecho público ningún indicio.
En un comunicado, el partido acusó a las formaciones árabes de apoyar el terrorismo y la eliminación del Estado judío, y les atribuyó presuntos delitos graves, entre ellos sobornos, amenazas, violencia, falsificaciones y el uso de programas informáticos prohibidos para movilizar a votantes. El Likud aseguró también haber enviado a la Policía, al Shin Bet —el servicio de seguridad interior— y a la Comisión Electoral «cientos de testimonios y pruebas» sobre un supuesto fraude en numerosos colegios electorales árabes. Estas afirmaciones son acusaciones del partido y no hechos acreditados.
Los comicios se celebraron el martes. Con el 92 % del escrutinio completado, el Likud obtenía 53 escaños en la Knéset; la oposición sionista, encabezada por Gadi Eisenkot, sumaba 48, y los partidos árabes, 19. El Parlamento israelí cuenta con 120 miembros y el primer ministro necesita el respaldo de una mayoría parlamentaria para gobernar. El reparto de escaños todavía era provisional y podía cambiar.
Los 19 representantes árabes suponían, según el recuento disponible, la cifra más alta conseguida por partidos árabes en la historia electoral de Israel. Los 53 escaños del Likud, por sí solos, no bastaban para que Netanyahu mantuviera el cargo. En este escenario, el apoyo de las formaciones árabes podría ser determinante para que la oposición formara Gobierno. Netanyahu, por su parte, podría tratar de sumar a diputados de otros partidos para ampliar sus apoyos y seguir en el poder.
La Comisión Electoral israelí señaló que está examinando las denuncias de irregularidades presentadas por todos los partidos, incluido el Likud. En un comunicado, la Comisión Electoral Central indicó que había puesto en marcha, como en cada convocatoria, su labor de supervisión de la integridad de los comicios y que revisaría tanto las quejas sobre el proceso como los posibles errores en los resultados.


