
Flávio Bolsonaro publicó desde Estados Unidos una carta en la que se proclamó «el verdadero presidente electo de Brasil» y denunció una supuesta persecución política. (Foto: Instagram)
El senador brasileño Flávio Bolsonaro publicó el miércoles 28 de octubre una carta desde Estados Unidos, adonde se trasladó con su familia, en la que se presenta como «el verdadero presidente electo de Brasil». En el texto, cuestiona el resultado de las elecciones y acusa a las instituciones del país de perseguir a la oposición; sus afirmaciones no aparecen corroboradas en la información publicada.
Bolsonaro agradece al presidente argentino, Javier Milei, al presidente estadounidense, Donald Trump, y a la población de Estados Unidos por acogerle. Describe ese país como una tierra de libertades y elogia a Trump como defensor de la libertad de expresión. A continuación, sostiene que el domingo se consumó un fraude electoral y afirma que Lula obtuvo más de diez millones de votos adicionales entre la primera y la segunda vuelta gracias, según él, a la actuación «ilegítima e ilegal» de un antiguo abogado del actual presidente. También acusa al Supremo Tribunal Federal (STF) de exceder las competencias del Tribunal Superior Electoral (TSE) al prolongar el horario de votación. Alega que la orden llegó cuando las urnas ya estaban cerradas y que algunos electores quedaron sujetos a reglas distintas. Además, atribuye a la campaña de Lula y Geraldo Alckmin abusos de poder político y económico y el uso de recursos públicos para favorecer la reelección; sostiene que esos hechos justificarían la anulación de la candidatura conjunta.
El senador afirma que la reacción judicial a sus denuncias comenzó siete minutos después de lo que califica como fraude. Acusa a un juez —al que vincula con un escándalo de corrupción y con una investigación que, según él, se utilizó para intentar incautarle los pasaportes— de poner en marcha una persecución política. También cuestiona su imparcialidad y afirma que no existe ninguna orden de arresto contra él porque no ha cometido delito alguno. Según su versión, el objetivo sería presionarlo y proteger a jueces del Supremo de un posible proceso de destitución. Describe lo que considera un plan de persecución que incluiría la retirada del pasaporte, el uso de una tobillera electrónica, la censura, el arresto domiciliario, un juicio falso y una condena política.
Flávio Bolsonaro asegura que no quería abandonar Brasil, pero que decidió llevar a su familia a Estados Unidos para mantenerla a salvo. Presenta su salida como una respuesta a la instrumentalización política de la Justicia y afirma que, desde el extranjero, podrá liderar a la oposición. En su carta vincula la persecución que denuncia con la que, según él, sufrió su padre, el expresidente Jair Bolsonaro, y sostiene que también afecta a miles de brasileños y a ciudadanos estadounidenses. Alega que el objetivo es silenciar a quienes discrepan del Gobierno y acusa al Supremo de estar controlado por el Partido de los Trabajadores. Para defender su decisión, cita a Rui Barbosa, Charles de Gaulle y José Martí, además de a Juan Guaidó, Edmundo González y María Corina Machado, como ejemplos de figuras que, según él, defendieron sus países desde el exilio o frente a regímenes autoritarios.
El senador se dirige asimismo a quienes dice que son sus 60 millones de votantes y se proclama su presidente electo. Acusa a los responsables de robar las elecciones de formar parte de una organización criminal que habría instaurado una tiranía, y promete convertirse en «la voz y el liderazgo libre» de la nación. Pide a las instituciones brasileñas que pongan fin a lo que describe como un caos jurídico, corrupción y persecución política, y reclama a la comunidad internacional que no normalice la situación del país. También afirma que los senadores, diputados y gobernadores a los que ayudó a elegir no tienen libertad suficiente para ejercer sus funciones y menciona especialmente a Rogério Marinho, su candidato a la presidencia del Senado.
Por último, anuncia que se dirigirá periódicamente a la población y que presentará una estrategia para movilizar a la oposición y a sus partidarios por medios pacíficos y legítimos. Dice que pretende impedir que Lula consolide un régimen dictatorial y pide a sus seguidores que no se rindan. La carta concluye afirmando que su lucha no terminó con la votación del 25 de octubre, sino que continuará hasta que Brasil vuelva a ser, en sus palabras, un país libre.


