El presidente Luiz Inácio Lula da Silva, del Partido de los Trabajadores (PT), fue reelegido el domingo 25 de octubre tras vencer a Flávio Bolsonaro, del Partido Liberal (PL), en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de 2026. Con el 99,98 % de las urnas escrutadas, Lula obtuvo más de 64 millones de votos, equivalentes al 51,78 % de los votos válidos. Su rival consiguió aproximadamente 59,8 millones, el 48,22 %. La victoria le garantiza un nuevo mandato y se produjo en una elección en la que aumentó la participación respecto a la primera votación.
Según los datos del Tribunal Superior Electoral (TSE), alrededor de 128,2 millones de personas acudieron a votar en la segunda vuelta. En cambio, 30,5 millones de electores no participaron, una cifra que representa el 19,21 % del total. La abstención, por tanto, siguió siendo significativa, aunque fue menor que en la primera ronda.
En la primera vuelta, unos 33,4 millones de brasileños no fueron a votar, lo que equivalía al 21,08 % del electorado. La comparación entre ambas convocatorias muestra que aproximadamente tres millones de personas menos se quedaron en casa en la segunda. El dato resulta especialmente llamativo porque la participación aumentó en una fase decisiva, cuando la contienda se reducía a los dos candidatos más votados.
La diferencia entre Lula y Flávio Bolsonaro al final de la segunda vuelta fue de alrededor de 4,2 millones de votos. En el primer turno, en cambio, Flávio había acabado con una ventaja aproximada de 2,2 millones sobre Lula. La comparación permite observar el cambio en el resultado entre las dos etapas, aunque las cifras de participación, por sí solas, no indican cómo votó cada persona que se incorporó en la segunda vuelta ni explican individualmente la evolución del apoyo a los candidatos.
La abstención mide la proporción de electores registrados que no acudieron a votar. No debe confundirse con el porcentaje de votos obtenidos por cada candidatura, que en este caso se calcula sobre los votos válidos. Por eso, los porcentajes del 51,78 % y el 48,22 % describen el reparto de los votos válidos entre Lula y Flávio Bolsonaro, mientras que el 19,21 % se refiere a quienes no participaron en la votación.
La evolución de la abstención también se apartó de la tendencia observada en la mayoría de las elecciones presidenciales recientes citadas en el balance. Según un recuento de Metrópoles, entre 2010 y 2022 la proporción de personas que no votaron aumentó en la segunda vuelta en tres de las cuatro elecciones celebradas durante ese periodo. La única excepción fue 2022, cuando la tasa bajó del 20,95 % en la primera vuelta al 20,59 % en la segunda. Entonces, alrededor de 600.000 personas menos dejaron de acudir a las urnas.
En 2026, el descenso fue más pronunciado: aproximadamente tres millones de electores menos se abstuvieron en la segunda ronda que en la primera. Al cierre del recuento del 99,98 %, Lula superaba a su adversario por unos 4,2 millones de votos y lograba así la reelección. Las cifras disponibles reflejan tanto el resultado final entre los dos candidatos como el aumento de la participación entre las dos votaciones, dos elementos centrales para describir cómo cambió la disputa electoral.


