El senador Flávio Bolsonaro (PL), candidato a la Presidencia de la República, afirmó el miércoles 7 que pretende tener a su padre, el ex presidente Jair Bolsonaro (PL), a su lado durante una posible ceremonia de toma de posesión en enero de 2027. La declaración se produjo en una reunión con parlamentarios y gobernadores electos por el partido, en medio de la campaña para la segunda vuelta contra el presidente Luiz Inácio Lula da Silva (PT), programada para el 25 de octubre.
“Él [Jair Bolsonaro] va a subir esa rampa junto con nosotros y pondrá la banda en su hijo”, declaró Flávio al detallar cómo imagina la ceremonia en el Palacio del Planalto, la sede del Ejecutivo brasileño en Brasilia. Esta rampa es el acceso principal que conecta la explanada de la Esplanada dos Ministérios con la la Gobernación Superior del palacio, utilizada tradicionalmente para estos actos protocolarios. La banda presidencial es el símbolo que identifica al mandatario en Brasil y se entrega luego del juramento del cargo.
No obstante, la presencia de Bolsonaro padre en el acto depende de su situación judicial. En la actualidad, cumple prisión domiciliaria tras haber sido condenado por el Supremo Tribunal Federal (STF) a 27 años y tres meses de reclusión por tentativa de golpe de Estado. Según informó Folha de S.Paulo, el ministro Kássio Nunes Marques evaluará, después de la segunda vuelta, un recurso que podría concederle la libertad al ex presidente. El STF es el máximo órgano del poder judicial brasileño y tiene autoridad para revisar sentencias y medidas cautelares.
Durante el encuentro interno del Partido Liberal (PL), al que asistieron el presidente de la formación, Valdemar Costa Neto, y otros dirigentes, Flávio agradeció a los aliados por el desempeño en las elecciones del pasado 2 de octubre. Hizo un llamamiento para que los parlamentarios intensifiquen la movilización tanto en las redes sociales como en las concentraciones callejeras hasta la próxima votación. En Brasil, el sistema electoral presidencial funciona en dos vueltas: si ningún candidato alcanza el 50 % de los votos válidos en la primera ronda, se realiza una segunda entre los dos aspirantes con más sufragios.
El senador también valoró el resultado de los comicios legislativos, en los que su partido obtuvo una representación significativa en el Congreso Nacional. “Si el presidente Bolsonaro tuvo dificultades con el Senado en su mandato, ahora la lógica se invierte. El Senado está listo para que hagamos las reformas que requieran cambio constitucional”, afirmó, en alusión a posibles enmiendas de gran calado político. Para alterar la Constitución brasileña se requiere la aprobación de tres quintas partes de los miembros de ambas cámaras en dos votaciones.
En el mismo acto, Flávio manifestó su deseo de incluir una plegaria antes de pronunciar su discurso inaugural en caso de resultar vencedor. “Siempre me visualicé: con la banda colocada por mi padre y, antes de hablar, haciendo una oración, entregando Brasil en manos del Señor Jesús. Y había gente que todavía criticaba eso”, dijo, en referencia a la tradición religiosa presente en algunos actos oficiales de Brasil.
Asimismo, el candidato comentó las estrategias de campaña de Lula da Silva y anunció su intención de enfrentarlo en debates televisados, escenario en el que, según él, reside “la verdadera disputa de ideas”. Subrayó la importancia de los políticos electos para captar votos: “Quien tiene voto en Brasil somos nosotros. No son los artistas, no son los influencers. Son los diputados, senadores y gobernadores”.
La ex primera dama Michelle Bolsonaro (PL), elegida senadora por el Distrito Federal, también participó en la reunión y se refirió a los cuidados que ha tenido con su marido durante el proceso electoral. Según explicó, Jair Bolsonaro desea retomar actividades públicas, pero requiere supervisión permanente debido a su actual régimen de arresto domiciliario.
Finalmente, en el encuentro se definieron los próximos pasos de la campaña de Flávio: el coordinador político, senador Rogério Marinho (PL-RN), abogó por concentrar esfuerzos en regiones con gran número de electores; mientras que el diputado Nikolas Ferreira (PL-MG) propuso recorrer el Nordeste, considerada también estratégica por el candidato a vicepresidente, Alfredo Gaspar (PL-AL).
En la primera vuelta, celebrada el 2 de octubre, Flávio Bolsonaro obtuvo aproximadamente el 47 % de los votos válidos, frente al 45 % de Luiz Inácio Lula da Silva. El resultado desencadenó el balotaje del 25 de octubre, en el que se definirá al próximo presidente de Brasil.


