
Alan Smith, de 44 años, es señalado como responsable de la muerte de ocho familiares durante una cena el domingo 23 de agosto en una vivienda de Billings, en el estado de Montana, Estados Unidos. Según las autoridades locales y datos aportados por los allegados, semanas antes había sido expulsado del domicilio por sus propios padres. Sin previo aviso, regresó al lugar y abrió fuego contra los parientes que estaban reunidos. Acto seguido, provocó un incendio en la casa.
El suceso ocurrió alrededor de las 18:00 horas, justo en el momento en que la familia se disponía a compartir la comida. Entre las víctimas figuran sus padres, Dana y Barbara Smith; la bisabuela Evelyn Smith, de 92 años, que necesitaba silla de ruedas, y su hermana Megan Ghekiere. Asimismo fallecieron los sobrinos Chloe Ireland, de 7 años, Owen Ireland, de 13, así como Charlotte Ghekiere, de 12, y Landon Ghekiere, de 15, hijos de Megan. Brad Ireland, que perdió a su exesposa y a dos de sus hijos en el ataque, identificó a Alan Smith como autor de los disparos.
El padre de Charlotte y Landon, Adam Ghekiere, esposo actual de Megan, no se encontraba en la vivienda cuando sucedió la tragedia. Según declaró, Smith probablemente desconocía que sus sobrinos también estarían presentes, ya que los encuentros familiares para cenar solían celebrarse los viernes. “Ni siquiera la palabra ‘monstruo’ alcanza para describir lo que hizo”, afirmó.
De acuerdo con los testimonios, Smith había sido expulsado de la residencia por sus progenitores varias semanas antes del incidente. Había asistido a la Eastern Washington University, pero no logró estabilizarse en un empleo. Hasta donde conocen sus allegados, nunca mostró comportamientos violentos con anterioridad, aunque algunos le describen como verbalmente agresivo.
Una revisión de los registros criminales de Montana y del estado de Washington no arroja antecedentes de detenciones o acusaciones previas contra Smith por delitos de violencia o uso de armas de fuego.
Policías y bomberos recibieron el aviso cuando los vecinos alertaron tras escuchar disparos y observar el humo. Al llegar, las dotaciones comprobaron que el hogar estaba en llamas y que en el interior podían encontrarse las víctimas. En la tarde del martes 25, los investigadores confirmaron que ocho personas habían muerto. Una de las defunciones, precisaron, obedeció a un disparo autoinfligido por la propia víctima.
Billings, la ciudad más poblada de Montana con más de 100.000 habitantes, se caracteriza por su proximidad a las Montañas Rocosas y por una economía ligada a la industria petrolífera y al transporte. El estado aplica normas de tenencia de armas menos restrictivas que en otros territorios, lo que ha favorecido históricamente un elevado número de incidentes protagonizados con armas de fuego. Según datos generales de organismos federales, Estados Unidos registra miles de sucesos similares cada año, muchos de ellos en el ámbito doméstico o familiar.
En casos de este tipo, el protocolo de actuación de la policía incluye aseguramiento de la escena, recogida de pruebas balísticas y de huellas, toma de declaraciones de testigos y examen forense de los restos óseos y del lugar del incendio. Las evidencias se remiten posteriormente al fiscal de distrito, que decide los cargos a presentar y la fianza, si procede, antes de la audiencia inicial.
La comunidad local, conmocionada por el suceso, ha iniciado campañas de solidaridad para colaborar con los gastos de los funerales y brindar apoyo psicológico a los supervivientes. Organizaciones de servicios sociales en Billings recuerdan la importancia de contar con recursos de salud mental accesibles y de denunciar cualquier indicio de violencia familiar antes de que desemboque en tragedias mayores.


