La Justicia de Mato Grosso del Sur condenó a la cadena de restaurantes Madero a pagar 6.000 reales brasileños (aprox. 1 080 €) por daños morales a una clienta que encontró una cucaracha dentro de una hamburguesa comprada en una sucursal de Campo Grande. Además de la indemnización, la empresa deberá reintegrar el importe abonado por el producto y hacerse cargo de las costas procesales y de los honorarios de la abogacía.
El caso fue analizado por el Juzgado Civil nº 4 de la capital. Según consta en la demanda, la consumidora adquirió un “Cheesebúrguer M” y advirtió la presencia del insecto mientras ingería el sándwich. En aquel momento se encontraba embarazada y declaró haber sufrido episodios de vómitos tras el desagradable hallazgo.
La clienta acudió a los tribunales alegando una deficiencia en la prestación del servicio y solicitando la reparación de los perjuicios que afirmó haber padecido, así como el reembolso del importe desembolsado por el alimento. En su reclamación, la demandante hizo hincapié en el daño psicológico y el riesgo potencial para la salud, especialmente por su estado de gestación.
Durante el proceso, Madero alegó disponer de estrictos procedimientos de control de calidad y seguridad alimentaria, que incluyen inspecciones periódicas, manuales técnicos, sistemas automatizados de gestión y certificados relativos al control de plagas. La defensa de la cadena negó que existiese un defecto en el producto y sostuvo que el incidente no justificaba una indemnización por daños morales. Incluso llegó a ofrecer en esa fase procesal el reembolso completo del precio de la hamburguesa.
Sin embargo, al analizar la prueba presentada, el juez Walter Arthur Alge Netto estimó que los vídeos aportados por la consumidora acreditaban de forma fehaciente la presencia de la cucaracha en el interior del sándwich. La documentación corporativa sobre los protocolos de higiene y control no fue considerada suficiente para descartar un fallo puntual en la preparación o en la manipulación del alimento.
La resolución también tomó en consideración la doctrina consolidada por el Superior Tribunal de Justicia (STJ) de Brasil, que establece que la simple presencia de un cuerpo extraño en un alimento puede representar un riesgo para la salud del consumidor y justificar una indemnización por daños morales, incluso si no se produce la ingesta efectiva del objeto extraño. De acuerdo con ese criterio, basta el peligro potencial y el perjuicio emocional para reconocer el derecho a resarcir al afectado.
En su fallo, el magistrado valoró además que la situación superó el mero trastorno cotidiano. El hecho de que la consumidora estuviese embarazada en el momento del incidente contribuyó a elevar la cuantía de la reparación. Así, además de los 6.000 reales (aprox. 1 080 €) por daños morales, Madero deberá devolver el importe pagado por el “Cheesebúrguer M” y asumir el pago de las costas procesales y los honorarios de la parte contraria, fijados en el 13 % de la condena.
Contexto adicional
Madero es una cadena de restauración brasileña fundada en 2005, con presencia en varias capitales del país y reconocida por sus hamburguesas gourmet y decoración de estilo industrial. Tras este caso, la empresa podría revisar sus protocolos internos de higiene y control de plagas para evitar situaciones similares que dañen su reputación.
En Brasil, el Código de Defensa del Consumidor (Ley nº 8.078/1990) garantiza el derecho a la indemnización cuando un producto o servicio presenta defectos que pongan en riesgo la salud o provoquen daños morales al consumidor. La jurisprudencia del STJ ha reforzado la protección al usuario en casos de contaminación o presencia de cuerpos extraños en alimentos, aun cuando no exista consumo directo del objeto extraño.
La sentencia de la 4ª Vara Cível de Campo Grande refuerza la obligación de los establecimientos de comida rápida y de restauración en general de mantener controles rigurosos de higiene y garantizar la seguridad de sus productos. Asimismo, subraya la sensibilidad de los tribunales brasileños ante incidentes que afectan a grupos vulnerables, como las mujeres embarazadas, y la disposición a respaldar reparaciones económicas por el impacto físico y psíquico sufrido.


