Cuando se trata de la Copa del Mundo, siempre surgen predicciones audaces. Sin embargo, pocas llaman tanto la atención como las de Joachim Klement, economista y matemático que ganó fama por acertar los campeones de las tres últimas ediciones: Alemania en 2014, Francia en 2018 y Argentina en 2022.
Con el Mundial de 2026 celebrándose en Estados Unidos, México y Canadá, Klement aplicó de nuevo su modelo estadístico para prever quién se alzaría con el título. El resultado sorprendió incluso al propio autor.
El método desarrollado por Klement va más allá de las estadísticas tradicionales del fútbol. Su modelo tiene en cuenta factores como el rendimiento histórico en Copas del Mundo, el tamaño poblacional, el PIB per cápita, la posición en el ranking FIFA e incluso variables climáticas. Según él, esta combinación de datos permite identificar patrones que suelen pasar desapercibidos en los análisis convencionales.
Al revelar su nueva proyección, Klement confesó haber quedado impresionado con el resultado. “Quedé horrorizado”, comentó al referirse a lo inesperado y, al mismo tiempo, coherente que parecía la predicción generada por su sistema.
De acuerdo con los cálculos, la selección de los Países Bajos conquistaría su primer título mundial en 2026, derrotando a Portugal en la final. El trayecto proyectado incluye victorias frente a Marruecos en la fase de grupos, Canadá en los octavos de final, Francia en cuartos y España en semifinales.
Otras predicciones también llamaron la atención. El modelo sugiere que Japón eliminaría a Brasil en octavos, mientras que Portugal superaría a Argentina en cuartos. Por su parte, México avanzaría solo como tercero de su grupo, quedando fuera en la primera ronda de eliminatorias.
A pesar de su historial impresionante de aciertos, el propio Joachim Klement subraya que su proyección no debe considerarse infalible, sino más bien un ejercicio estadístico sujeto a las múltiples sorpresas que forman parte de la historia de los Mundiales.
El Mundial de 2026 supondrá un hito histórico al ser el primero con 48 selecciones participantes, ampliándose desde las 32 de ediciones anteriores. Este incremento de cuatro grupos adicionales y la introducción de un formato con 16 grupos de tres equipos cada uno suponen un desafío añadido para los modelos estadísticos, que deben adaptar sus parámetros a una fase de grupos más breve y a un calendario más cargado de encuentros directos en eliminación.
Desde su primera edición en 1930, la Copa del Mundo ha evolucionado significativamente tanto en formato como en alcance global. El crecimiento económico de varias naciones y la expansión de las ligas profesionales de fútbol han influido en el nivel competitivo de las selecciones nacionales. En los últimos años, países con menor tradición futbolística han alcanzado fases avanzadas del torneo, lo que sitúa a los analistas ante un panorama más complejo.
Los criterios empleados por el modelo de Klement, como el PIB per cápita y el tamaño poblacional, se basan en la idea de que estos factores reflejan la inversión en infraestructuras deportivas, la base de talento potencial y la solidez organizativa. Estudios previos en econometría deportiva han demostrado que existe una correlación entre el nivel de desarrollo económico y el éxito en competiciones internacionales de alto nivel.
Las variables climáticas incorporadas al análisis incluyen temperatura, humedad y altitud media de los estadios de cada país anfitrión. Estos datos resultan relevantes al evaluar el rendimiento de selecciones acostumbradas a condiciones distintas, especialmente cuando se desplazan dentro de una región geográfica extensa como Norteamérica.
La selección neerlandesa ha sido históricamente una de las más consistentes en los Mundiales pese a no haber ganado nunca el trofeo. Con finales en 1974, 1978 y 2010, y semifinales en 1998 y 2014, su trayectoria ofrece uno de los perfiles más sólidos para este tipo de previsiones. Portugal, por su parte, ha mostrado un rendimiento estable en las últimas décadas, con un campeonato de Europa en 2016 y una Liga de Naciones de la UEFA en 2019.
Finalmente, cabe destacar que, aunque las predicciones estadísticamente fundamentadas ofrecen un punto de vista estructurado, la dinámica de un torneo de fútbol incluye elementos imprevisibles como la forma física de los jugadores, la gestión de la presión mediática y decisiones arbitrales. Por ello, cada Mundial renueva su capacidad de sorprender incluso a los modelos matemáticos más sofisticados.


