[Imagen: Residente en situación de calle recoge reciclables en una vía de la Asa Norte, Brasilia (Foto: Instagram)]
Sin apoyo, las personas en situación de calle deambulan entre las manzanas 700 y 900 de la Asa Norte. Muchas de ellas, consumidas por drogas como el crack, mendigan dinero y comida. Según relatos de vecinos y comerciantes al diario Metrópoles, las escenas son perturbadoras. Para agravar la situación, delincuentes se infiltran entre los sin techo para cometer delitos en la zona, de forma muy parecida a lo que sucede en el conocido “callejón del crack” de la 716 Norte.
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Por petición de los entrevistados, sus identidades serán preservadas y se emplearán nombres ficticios. Daniela (*), residente en la 710/711 Norte, describió el impacto que le causó presenciar el sufrimiento de un joven sin hogar una mañana de sábado de este año. El joven comenzó a encontrarse mal a plena luz del día, y el Servicio de Atención Móvil de Urgencia (Samu) fue convocado para atenderle. El Samu es el servicio público de Brasilía responsable de socorrer urgencias médicas en la vía pública y en domicilios, coordinado por la Secretaría de Salud del Distrito Federal.
“Vi por la ventana cómo caminaba con dificultad, buscando algo en el suelo. No sé si durmió bajo los árboles. Cogió una bolsa de basura y empezó a llenarla. Se movía como un zombi”, relató. Sobre las 7:00, Daniela salió en coche; al regresar a las 14:00, encontró al joven desmayado en el mismo lugar.
Según esta vecina, no es un caso aislado. “Recorren con carritos de reciclables. Van a la manzana 900, muchos visiblemente bajo los efectos de las drogas. Da miedo, porque nunca sabes qué esperar de alguien en esa condición.”
“MARCHA”
Bruno (*), un comerciante de la 700, observa todas las noches la presencia de personas drogodependientes en la Asa Norte. “Por la noche, después de las 22:00, empiezan a invadir las calles y los traficantes se aprovechan. Son tantos que parecen zombis”, afirmó. El flujo es más intenso entre las zonas 707/907 y 716/916 Norte.
Mariana (*), también vecina de la zona, tuvo que cambiar su horario de trabajo por miedo a descender en la parada de la W3 Norte y atravesar las 700 hasta su casa. “Llegaba sobre las 22:00 y me daba mucho miedo. Nunca me han asaltado, pero ya me han exigido dinero de forma amenazante. Le pedí a mi jefe entrar antes para llegar con luz del día. Al menos así es algo más tranquilo.”
Otro lado
La Secretaría de Desarrollo Social del Distrito Federal (Sedes-DF) señaló que las cuestiones de seguridad son responsabilidad de las autoridades competentes. “No existen datos o estudios que prueben que las personas en situación de calle sean delincuentes o cometan más delitos. Es importante no generalizar para evitar estigmatizar aún más a este colectivo tan vulnerable.”
La Sedes-DF destacó que no realiza desalojo forzoso de las personas sin hogar. “El papel del Gobierno del Distrito Federal es garantizar el acceso de esta población a la red de protección social, tal como establece el Plan Distrital para la Población de Calle, pionero en Brasil. Este plan agrupa medidas integradas de diferentes órganos: ofrece acogida casi a diario en varios puntos del DF, procura crear vínculos, presta asistencia, impulsa la autonomía y acelera el proceso de salida de las calles.”
Además, la Secretaría dispone de dos Centros Pop (uno en la Asa Sul y otro en Taguatinga), que abren a diario desde las 7:00, como puntos de apoyo para quienes viven en la calle. También se cuenta con el Servicio Especializado en Abordaje Social (Seas), integrado por 26 equipos que realizan un seguimiento continuo de esta población en todo el Distrito Federal, especialmente en la Asa Norte. Esto incluye la elaboración de historiales individuales, el ofrecimiento de pernocta en el Hotel Social (que ya ha acogido a más de 40.000 personas) y la gestión de prestaciones sociales, así como la derivación a otras políticas públicas de Justicia, Salud o Trabajo.
La Secretaría de Seguridad Pública del DF (SSP-DF) indicó que la Asa Norte fue seleccionada para el lanzamiento del programa “Brasilia Más Segura”, destinado a intensificar el patrullaje en las zonas con mayor incidencia de consumo de drogas y hurtos nocturnos.
Las autoridades reconocen que muchos delincuentes se hacen pasar por personas sin hogar para delinquir de forma anónima. “La concentración de gente vulnerable y el tráfico de estupefacientes en áreas comerciales incrementan la percepción de inseguridad. Un factor clave es la infiltración de criminales que utilizan esta vulnerabilidad como cobertura para el tráfico de drogas y delitos como el robo de cables, por ejemplo.”
(*) – Nombres ficticios


