
Luana celebra su victoria en la gran final de Londres (Foto: Instagram)
Luana participó en la fase clasificatoria de la competición de manera virtual durante varias semanas y, una vez superada esa etapa, viajó hasta Londres para enfrentarse a otros nueve competidores en la gran final.
Durante el periodo de competición remota, Luana llevó a cabo todas sus pruebas a través de una plataforma digital especializada. Gracias a herramientas de videoconferencia y a un sistema de evaluación en línea, pudo presentar sus habilidades y resultados sin necesidad de desplazarse, cumpliendo con los plazos establecidos y recibiendo retroalimentación periódica de los jueces.
El traslado a Londres marcó el inicio de una fase decisiva. La organización había seleccionado un lugar emblemático de la ciudad como sede de la final, ofreciendo un entorno profesional y equipado para la realización de desafíos presenciales. Los candidatos debieron adaptarse a un escenario diferente al virtual, con equipos técnicos completos y la supervisión directa de un jurado in situ.
En la jornada de la gran final, los diez participantes, entre ellos Luana, se sometieron a diversas pruebas que evaluaron tanto su desempeño técnico como su capacidad para desenvolverse bajo presión. Cada reto fue cronometrado y observado de cerca, permitiendo comparar directamente los resultados en condiciones homogéneas para todos.
Este formato mixto, que combina etapas virtuales y presenciales, se ha consolidado en los últimos años como una manera eficaz de seleccionar talento de cualquier parte del mundo sin renunciar al rigor de una evaluación cara a cara. Competiciones de esta índole aprovechan la flexibilidad de la tecnología digital para ampliar el número de aspirantes y luego se valen de la experiencia presencial para determinar al ganador.
Para Luana, el paso de una competición remota a un enfrentamiento en Londres supuso un doble desafío: mantener la consistencia de sus resultados al cambiar de entorno y gestionar la logística del viaje en un calendario exigente. Sin embargo, la transición también brindó la oportunidad de mostrar su trabajo en un escenario de máximo nivel y de conectar directamente con el comité organizador.
La elección de Londres como sede de la final no es casual. La capital británica cuenta con amplios recintos equipados para eventos internacionales y una red de transporte que facilita el desplazamiento de participantes y asistentes. Además, su reputación global añade prestigio a la competición y convierte la experiencia en un punto destacado en el currículum de quienes alcanzan esta instancia.


