
Fragata rusa 494 realiza disparos de advertencia en aguas internacionales (Foto: Instagram)
Rússia informó que uno de sus buques de guerra efectuó disparos de advertencia contra un barco que, según el comunicado oficial, protagonizó una “aproximación peligrosa” a las instalaciones flotantes de la flota rusa. El Ministerio de Defensa de la Federación de Rusia detalló que el incidente tuvo lugar en aguas internacionales y que el navío abrió fuego al aire para obligar a la embarcación a mantenter una distancia segura y evitar posibles colisiones. En la nota de prensa, las autoridades rusas subrayaron que la maniobra se realizó conforme a las normas de seguridad marítima.
Según la versión oficial de la Armada rusa, antes de recurrir a los disparos, la tripulación del buque de guerra emitió señales acústicas y luminosas estándar, destinadas a advertir al capitán del barco intruso. Estos protocolos, admiten desde el mando naval de Rusia, incluyen el uso de sirenas, luces intermitentes y banderas internacionales de advertencia. No obstante, aseguran que la embarcación ignoró estas señales y continuó su aproximación, lo que forzó a la unidad militar a disparar al aire con el fin de preservar la seguridad de sus instalaciones y la integridad de su personal.
El uso de disparos de advertencia en el mar está regulado por acuerdos internacionales, como la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (UNCLOS), de la que Rusia forma parte. Este tipo de acciones, según expertos en derecho marítimo, puede considerarse una medida extrema pero lícita cuando existe riesgo inminente de choque o intrusión en zonas de seguridad establecidas. En el comunicado oficial se remarcó que ninguna persona resultó herida ni hubo daños materiales en ninguna de las dos naves, y que la situación volvió a la normalidad una vez que el barco se alejó del perímetro defendido.
El incidente se produce en un contexto de creciente tensión en zonas marítimas donde operan fuerzas navales de diferentes países. Rusia ha aumentado en los últimos años la vigilancia de sus fronteras marítimas y la demostración de fuerza de su flota, especialmente en regiones consideradas estratégicas. Aunque el navío afectado no ha sido identificado públicamente, fuentes anónimas consultadas por medios internacionales afirman que podría tratarse de un buque comercial o de investigación que transitaba sin autorización cerca de plataformas rusas.
Tras el suceso, Moscú anunció que abrirá una investigación para esclarecer todos los detalles y precisó que se mantiene el derecho de imponer sanciones a las embarcaciones que incurran en maniobras no autorizadas. Por su parte, organismos internacionales de control marítimo siguen de cerca las comunicaciones radiales y los registros de navegación para verificar la versión rusa. Mientras tanto, Rusia reitera su compromiso con la libertad de navegación, siempre que los barcos respeten las zonas de seguridad definidas por cada nación.


