
Con bíceps que rivalizan con los de Arnold Schwarzenegger, la culturista Jackie Koorn se autodenomina con orgullo la “Mujer-Hulk” de la vida real. La atleta holandesa, de 36 años, dedica su vida al fitness y sueña con convertirse en la mujer más fuerte del mundo.
La luchadora de kickboxing Jackie Koorn solía ser disciplinada y pesaba 70 kg. Ahora, pesa más del doble, 165 kg, siendo la mayor parte de ese peso atribuida a la masa muscular. Cuando la pandemia de Covid-19 paralizó los deportes de combate, Koorn decidió cambiar su objetivo de alcanzar la delgadez por desarrollar fuerza y potencia. Durante esos meses de confinamiento, muchos gimnasios y centros de entrenamiento especializados cerraron temporalmente, lo que llevó a varios deportistas a explorar otros métodos de preparación física.
En pocos años, Koorn realizó la transición del kickboxing al levantamiento de pesas. Ganó masa muscular de forma progresiva con un enfoque exclusivo en la fuerza bruta. Actualmente, Jackie tiene bíceps de aproximadamente 58 centímetros. Para comparar, el “músculo” de Arnold Schwarzenegger medía alrededor de 56 centímetros en la cúspide de su carrera, cuando se proclamó siete veces ganador del Mr. Olympia entre 1970 y 1980. Su registro sirvió de referencia durante décadas en la historia del culturismo masculino.
Con 1,70 m de altura y pesando 90 kg más que antes, Koorn dedica horas cada día a sesiones intensas de levantamiento de pesas, además de seguir una alimentación rigurosa. El culturismo es un deporte que persigue el máximo desarrollo muscular a través de ejercicios de resistencia y una planificación nutricional detallada. En las competiciones oficiales, los atletas se valoran según simetría, definición, volumen y proporción corporal en distintas categorías de peso y estilo.
Para conseguir bíceps más grandes que los de Arnold Schwarzenegger, la culturista se alimenta cada dos horas y llega a hacer hasta ocho comidas al día. Consume más de 2 000 kilocalorías diarias para favorecer el crecimiento y la recuperación muscular. En las fases de volumen, mantener un excedente calórico permite la síntesis de nuevas fibras musculares, siempre acompañado de un aporte proteico que suele oscilar entre 1,6 y 2,2 gramos de proteína por kilogramo de peso corporal.
La dieta diaria incluye de ocho a diez huevos, pollo, requesón, granola y espinacas, además de batidos de proteínas, creatina y vitaminas. La creatina, un suplemento muy estudiado en el ámbito deportivo, contribuye a aumentar la fuerza y la capacidad de trabajo en series cortas e intensas. La culturista también ingiere frutas y otros alimentos ricos en proteínas de origen vegetal y animal. “Pasé años controlada por restricciones alimentarias. Ahora, la comida es combustible”, declaró al portal británico Daily Star.
Además de la dieta, Jackie entrena durante dos horas casi a diario. Levanta 150 kg y es capaz de soportar más de 180 kg en press de banca, más de 90 kg en sentadilla y casi 450 kg en prensa de piernas. El press de banca, o supino, trabaja principalmente la musculatura pectoral, deltoides y tríceps; la sentadilla o “squat” refuerza cuádriceps, glúteos e isquiotibiales; y la prensa de piernas (leg press) permite mover cargas muy elevadas con menor demanda de estabilización, centrando el esfuerzo en los músculos inferiores.
Mientras muchas levantadoras de peso se esfuerzan por alcanzar físicos ultradefinidos con líneas musculares extremadamente marcadas, Koorn ha adoptado la aproximación opuesta. La atleta describe su cuerpo como grande y curvilíneo, insistiendo en que estas cualidades no son mutuamente excluyentes. El sobrenombre “Mujer-Hulk” hace alusión al personaje de cómic de Marvel —reconocido por su fuerza sobrehumana y su musculatura descomunal— y subraya el objetivo de Koorn de derribar estereotipos sobre la feminidad y el deporte de fuerza.
El culturismo femenino ha evolucionado significativamente desde sus inicios en la década de 1970, con la aparición de categorías como figura, bikini, wellness y clásica. El auge de las redes sociales y las competiciones internacionales ha impulsado la profesionalización de muchas atletas, que deben equilibrar entrenamientos, nutrición y recuperación para optimizar su rendimiento sin renunciar a su salud. Jackie Koorn se sitúa en la vanguardia de esta nueva generación, mostrando que la combinación de disciplina, planificación técnica y pasión puede llevar a logros extraordinarios.


