Según fuentes consultadas por CNN, el Ejército de Estados Unidos está listo para lanzar un posible ataque contra Irán ya en el próximo fin de semana. La Casa Blanca habría recibido informes de que las fuerzas militares podrían estar plenamente operativas tras reforzar sus recursos aéreos y navales en la región del Golfo Pérsico. Sin embargo, la decisión final queda en manos del presidente Donald Trump, quien analiza distintos escenarios militares y diplomáticos junto a sus asesores y aliados.
Una fuente citada por los medios afirma que “Él está dedicando mucho tiempo pensando en esto”, en referencia a Trump. Mientras tanto, las conversaciones indirectas entre representantes de Estados Unidos e Irán en Ginebra duraron alrededor de tres horas y media y concluyeron sin un acuerdo definitivo. El negociador iraní sostuvo que se consensuaron “principios orientadores”, pero un funcionario estadounidense advirtió que “quedan muchos detalles por discutir”.
La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, indicó que se espera que Irán aporte más detalles sobre su postura en las próximas semanas, aunque rechazó fijar plazos en nombre del presidente. Leavitt subrayó que la diplomacia sigue siendo “la primera opción” de la administración, aunque la acción militar permanece como una alternativa sobre la mesa. Según trascendió, Trump basa su evaluación en los informes y recomendaciones de su equipo de seguridad nacional, que han presentado argumentos tanto a favor como en contra de un ataque.
En el ámbito operativo, el portaaviones USS Gerald Ford podría arribar a la zona este fin de semana, y aeronaves de la Fuerza Aérea de EE.UU. en el Reino Unido —incluidos aviones cisterna y cazas— están siendo reposicionadas más cerca del Oriente Medio para reforzar la capacidad de respuesta rápida.
Contexto e historia:
Las tensiones entre Estados Unidos e Irán se remontan a la Revolución Iraní de 1979, que transformó la monarquía proestadounidense en una república islámica y provocó la ruptura de relaciones diplomáticas tras la toma de la embajada de Washington. En 2015 se firmó el Plan de Acción Conjunto (JCPOA), conocido como acuerdo nuclear, para limitar el programa atómico iraní a cambio de un alivio de sanciones. No obstante, en 2018 Trump retiró a EEUU del pacto y reimpuso sanciones económicas que debilitaron la economía iraní.
Desde entonces, ambas potencias han protagonizado incidentes en el Golfo Pérsico: derribo de drones, ataques a petroleros en el Estrecho de Ormuz y lanzamiento de misiles. La presencia permanente de portaaviones, destructores y aviones de vigilancia busca disuadir a Teherán, pero también aumenta el riesgo de un enfrentamiento directo. El USS Gerald Ford forma parte de la nueva generación de portaaviones nucleares, diseñado para operar con mayor eficiencia y menor dotación de tripulación, y su despliegue suele enviar una señal clara de determinación militar.


