El senador Flávio Bolsonaro (PL) aparece por delante del presidente Luiz Inácio Lula da Silva (PT) en la disputa por el segundo turno de las elecciones presidenciales de 2026, marcado para el domingo (25). Según un sondeo del instituto Gerp, divulgado este martes (20) por Times Brasil, el candidato del PL obtiene el 53 % de los votos válidos, mientras que el actual presidente suma el 47 %. La diferencia entre ambos es de seis puntos porcentuales, a tan solo cinco días de la celebración de la segunda vuelta.
Este tipo de sondeo se enmarca en el modelo de investigación conocido como “tracking”, que consiste en realizar encuestas de manera continua o con frecuentes repeticiones a lo largo de la campaña electoral. La ventaja principal de este método es que permite identificar con más agilidad tendencias y posibles oscilaciones en la intención de voto de la población, algo especialmente útil en procesos electorales de alta volatilidad.
El estudio de Gerp entrevistó a 2 400 electores entre los días 15 y 19 de octubre de 2026, y presenta una margen de error de ±2 puntos porcentuales. De acuerdo con el propio instituto, la brecha de seis puntos porcentuales que favorece a Flávio Bolsonaro supera el margen de error, lo que sugiere una ventaja estadísticamente significativa para el senador en el periodo analizado.
Al centrarse únicamente en votos válidos, el sondeo excluye las papeletas en blanco y nulas, así como a quienes han manifestado no haber decidido su voto. Este mismo criterio es el que la Justicia Electoral brasileña aplica para el cálculo oficial del porcentaje necesario para ganar un segundo turno: más del 50 % de los votos válidos.
Las elecciones presidenciales de Brasil se rigen por un sistema de dos vueltas. Si ninguno de los candidatos obtiene más del 50 % de los votos válidos en la primera ronda, los dos aspirantes más votados se enfrentan en una segunda vuelta, programada normalmente unas tres semanas después. En este caso, el primer turno tuvo lugar a principios de octubre de 2026, y la segunda vuelta se fijó para el 25 de octubre, fecha en la que los brasileños decidirán quién liderará el Ejecutivo federal durante los próximos cuatro años.
El Partido Liberal (PL) de Flávio Bolsonaro ha intensificado su campaña en las últimas semanas para consolidar el apoyo de los electores indecisos y movilizar su base electoral. Por su parte, el Partido de los Trabajadores (PT), del que Lula da Silva es figura central, defiende la continuidad de las políticas sociales emprendidas durante su mandato. Ambos candidatos han centrado sus actos de cierre de campaña en los principales estados clave del país, como São Paulo, Río de Janeiro y Minas Gerais, donde se concentra un elevado número de electores.
Las encuestas de tracking, como la realizada por Gerp, permiten además analizar el impacto de debates, entrevistas en medios y eventos de campaña sobre la intención de voto, pues registran variaciones día a día. En esta última semana, se han celebrado dos debates televisados en los que ambos candidatos se enfrentaron directamente y presentaron sus propuestas para la economía, la seguridad y la política exterior.
Aunque los resultados de estas mediciones no determinan de manera definitiva el resultado final de la votación, sí ofrecen una fotografía del panorama electoral en el tramo decisivo de la campaña. A menos de una semana del 25 de octubre, los partidos y sus equipos de campaña redoblan esfuerzos para consolidar y movilizar a sus simpatizantes, conscientes de que un pequeño cambio en la intención de voto puede resultar decisivo en la definición del próximo presidente de Brasil.


