La cantante Britney Spears sorprendió a los fans el domingo 11 al compartir un desahogo en su cuenta oficial de Instagram. En un vídeo publicado junto a un breve texto —que fue borrado poco después—, la artista de 44 años apareció únicamente en ropa interior para relatar en primera persona diversas restricciones a las que estuvo sometida durante el tiempo en que su vida estuvo bajo la tutela legal de su padre, Jamie Spears.
Britney permaneció bajo tutela judicial entre 2008 y noviembre de 2021, un periodo de aproximadamente 13 años. Durante esa etapa, decisiones fundamentales sobre su vida personal, sus finanzas y su carrera artística quedaron en manos de un sistema de control legal que implicaba a su progenitor y a profesionales designados por el tribunal. Al rememorar aquellos años, la estrella lamentó las limitaciones constantes y describió la experiencia como “una etapa de dolor y frustración”.
En su relato, Britney aseguró que trabajaba siete días a la semana sin descanso y que necesitaba permiso expreso para realizar viajes, incluso los más sencillos. A juicio de la cantante, estas condiciones marcaron su rutina diaria y contribuyeron a una sensación de falta de autonomía que definió como “la peor parte” de su trayectoria.
Además de esas restricciones profesionales y de movilidad, Spears compartió detalles que causaron asombro entre sus seguidores. Dijo haber sostenido por primera vez una moneda de un dólar —equivalente aproximado de 0,93 euros— hace apenas cinco años. También confesó que no fue hasta cumplir 40 años cuando descubrió que a muchos hombres les atrae la lencería negra, un comentario que encendió la conversación entre usuarios de redes sociales.
Para entender la magnitud de lo relatado por Britney, cabe explicar brevemente en qué consiste una tutela legal en Estados Unidos. Conocida como “conservatorship” en algunos estados, se trata de un mecanismo judicial que asigna a una persona o a una entidad la responsabilidad de tomar decisiones relativas a los asuntos personales y económicos de un individuo cuando se considera que este no puede gestionarlos por sí mismo. En el caso de Britney, el tribunal determinó que su padre era el «conservador» de su persona y de sus bienes.
La tutela de Britney generó un movimiento de apoyo masivo conocido como #FreeBritney, que reunió a admiradores, figuras públicas y profesionales del derecho para cuestionar la transparencia y los límites de este tipo de supervisión. El debate incluyó audiencias públicas en las que la propia cantante expresó su deseo de recuperar su libertad.
En noviembre de 2021, el tribunal puso fin a la tutela tras evaluar nuevas pruebas y agradecidos testimonios defendiendo la capacidad de Spears para gestionar su vida. Desde entonces, la artista ha recuperado su autonomía legal y ha utilizado sus perfiles en redes sociales para compartir reflexiones, avances personales y detalles de su día a día.
Con su último desahogo, Britney Spears vuelve a subrayar la importancia de la independencia en la vida de una persona y demuestra cómo un periodo tan prolongado de supervisión puede dejar huellas profundas. La cantante continúa en activo y, libre de ataduras legales, parece dispuesta a mantener el control de su carrera y de su bienestar personal.


