
Coche patrulla de la Policía de Juneau, en Alaska, donde se investiga el hallazgo de un cadáver oculto en un congelador. (Foto: Instagram)
La policía de Juneau, en Alaska, concluyó esta semana que Sheryl Ann McDonald-Pasquan mantuvo el cadáver de su esposo, Ross Anthony Pasquan, de 74 años, escondido en un congelador durante años con el fin de seguir recibiendo sus beneficios. Los restos mortales aparecieron en julio en un arcón sellado dentro de un cobertizo de almacenamiento de la vivienda de la pareja, tras la muerte de Sheryl en julio del año anterior.
Según la investigación, McDonald-Pasquan continuó cobrando dividendos del Fondo Permanente de Alaska, prestaciones de la Seguridad Social y pagos de pensión a nombre de su cónyuge fallecido. Ella falleció de forma natural el pasado verano, aproximadamente un año antes de que se descubriera el cuerpo de Pasquan.
El hallazgo se produjo cuando una persona contratada para limpiar la casa tras la defunción de Sheryl localizó la llave del congelador y, al abrirlo, dio con un bulto cubierto por una lona que contenía restos humanos. A continuación cerró el arcón y notificó inmediatamente a las autoridades.
El informe forense determinó que Pasquan murió de causas naturales como consecuencia de una enfermedad cardiovascular, aunque no fue posible establecer la fecha exacta de su fallecimiento. Hasta el momento, no se ha precisado si se formularán cargos póstumos contra la difunta.
Varios vecinos explicaron a la policía que McDonald-Pasquan justificaba la ausencia de su marido afirmando que residía en una residencia geriátrica, sin sospechar el macabro desenlace.


