Corie Walsh, de 40 años, fue detenida en Illinois, Estados Unidos, acusada de matar a su propio hijo de dos años. Según información de la cadena ABC, los abogados de la mujer sostienen que ella sufrió un episodio psicótico en el momento del crimen y estaba convencida de que el niño era “el diablo y el anticristo”.
El arresto tuvo lugar en una vivienda del condado de Will, situada al sur de Chicago. Un vecino alertó a los servicios de emergencia después de escuchar ruidos extraños procedentes del interior de la casa. Al llegar al lugar, los paramédicos trasladaron de urgencia al menor a un hospital cercano, pero el niño no resistió las graves heridas recibidas.
En el momento de los hechos, el marido de Corie se encontraba fuera de la ciudad. En la misma residencia vivía además otro bebé, hermano de la víctima, que no resultó herido durante el suceso. Las dos hijas mayores de la pareja estaban en el colegio cuando ocurrió el crimen, según declararon los representantes legales de la acusada.
La defensa de Corie Walsh ha informado de que la mujer estaba siguiendo el juicio contra Lindsay Clancy, una madre de Massachusetts procesada por la muerte de sus tres hijos. En ese caso, los letrados de Clancy han alegado que ella padeció psicosis posparto, un trastorno mental que puede manifestarse tras el alumbramiento.
Uno de los abogados de Walsh declaró: “Esta tragedia afecta profundamente a la familia. Corie no se encontraba en condiciones psicológicas adecuadas cuando ocurrieron los hechos. Confiamos en que una investigación exhaustiva de todas las pruebas permita entender la magnitud de su sufrimiento”.
La psicosis posparto es una afección poco frecuente pero grave, que puede presentarse en las primeras semanas tras el parto. Se caracteriza por alucinaciones, delirios y confusión intensa. Según datos de organizaciones de salud mental, afecta a un porcentaje muy reducido de mujeres, pero sus consecuencias pueden ser críticas si no se diagnostica y trata con prontitud.
En Estados Unidos, la atención a la salud mental materna ha recibido mayor atención en los últimos años. Centros especializados y líneas de ayuda telefónica ofrecen apoyo a madres con síntomas de depresión o ansiedad posparto. Sin embargo, los expertos señalan que muchos casos de psicosis quedan sin detectar debido al estigma social y a la falta de acceso a recursos médicos en ciertas zonas.
El proceso judicial en el condado de Will se encuentra en fase de instrucción. La Fiscalía ha acusado a Corie Walsh de homicidio en primer grado, un delito que en Illinois puede conllevar cadena perpetua. La defensa pedirá, previsiblemente, una evaluación psiquiátrica de la acusada para determinar su estado mental en el momento del incidente y valorar posibles atenuantes.
El hospital que atendió al menor ha colaborado con la investigación, suministrando informes sobre el estado de salud y la naturaleza de las lesiones. Paralelamente, los servicios sociales del condado han abierto un expediente para evaluar la situación de la familia y prestar apoyo psicológico a los hijos supervivientes.
Este caso ha reabierto el debate sobre la necesidad de protocolos más eficaces para detectar y tratar la psicosis posparto. Asociaciones de profesionales de la salud pública insisten en la formación de médicos de atención primaria y en la creación de redes de apoyo comunitario. Solo de este modo, aseguran, se podrá reducir el riesgo de tragedias similares en el futuro.


