
Deslizamiento destruye la antigua Ponte da Amizade entre Nepal y China (Foto: Instagram)
En julio de 2025, un deslizamiento de gran magnitud acabó con la Ponte da Amizade entre Nepal e China. Tras este suceso, un laboratorio publicó un estudio alarmante que pone de relieve la vulnerabilidad geológica de la zona y la necesidad de reforzar los sistemas de vigilancia. El informe emerge apenas unas semanas después de la catástrofe, recordando la fragilidad de las infraestructuras en áreas de alta actividad tectónica.
La Ponte da Amizade entre Nepal e China era un punto neurálgico para el transporte de mercancías y personas entre ambos países. Construida con vigas de acero reforzado y anclajes en roca, había resistido durante años los cambios bruscos de temperatura y las precipitaciones estacionales. No obstante, la acumulación de humedad en capas superficiales del terreno, combinada con movimientos internos en las laderas, terminó provocando el deslizamiento que desmanteló varios tramos del tablero principal.
Geológicamente, la región donde se alzaba la Ponte da Amizade entre Nepal e China forma parte de los estribos del Himalaya, una de las zonas más activas de la corteza terrestre. Los túneles de agua subterránea y las fallas geológicas generaron presiones internas que, con el paso de los años, debilitaron los flancos de la montaña. Este tipo de deslizamientos no es inusual en áreas montañosas, pero la magnitud de julio de 2025 sorprendió incluso a expertos en riesgos naturales.
Según el laboratorio responsable del estudio, el terreno sigue mostrando signos claros de inestabilidad. El informe describe cómo las condiciones climáticas extremas —incluyendo monzones más intensos durante el verano— pueden acelerar la erosión y desestabilizar los materiales sueltos. Además, se señala que las réplicas de pequeños desplazamientos pueden desencadenar movimientos de mayor envergadura si no se adoptan medidas preventivas oportunas.
El estudio alarmante insta a las autoridades de Nepal y China a implementar sistemas de alerta temprana y a realizar inspecciones geotécnicas periódicas en los alrededores del cauce fluvial. Los autores recomiendan también crear barreras de contención y drenajes adecuados que dirijan el agua de lluvia lejos de las zonas críticas. Estas propuestas se suman a protocolos internacionales de gestión de riesgos que ya han sido aplicados en otras infraestructuras de montaña.
A largo plazo, el informe sugiere la financiación de proyectos de reconstrucción que tengan en cuenta estudios geológicos detallados y normas de ingeniería sismorresistente. La cooperación bilateral entre Nepal y China se perfila como esencial para garantizar que futuros corredores viales disfruten de una planificación adaptada a la orografía y climatología del Himalaya. Hasta entonces, el legado de la antigua Ponte da Amizade entre Nepal e China servirá de lección sobre los desafíos de construir en terrenos inestables.


