
Irán acelera su apuesta por la fusión nuclear en plena carrera global (Foto: Instagram)
Governo do Irã ha anunciado recientemente que está logrando progresos significativos en el desarrollo de la fusión nuclear, un proceso que reúne núcleos atómicos ligeros para liberar enormes cantidades de energía. Según las autoridades iraníes, estos avances se producen en un momento en que numerosos gobiernos y centros de investigación alrededor del mundo, entre ellos los EUA, intensifican sus propios programas para dominar esta tecnología con fines civiles y energéticos.
La fusión nuclear se basa en la unión de dos núcleos de hidrógeno o de isotopos de hidrógeno —como el deuterio y el tritio— para formar helio y liberar energía en forma de calor. A diferencia de la fisión nuclear, que divide átomos pesados y genera residuos radiactivos de larga duración, la fusión promete un combustible prácticamente ilimitado y baja producción de desechos. Además, no conlleva el riesgo de fuga de material fisible que pueda usarse con fines militares, lo que despierta interés en gobiernos y empresas de todo el planeta.
Diversos países del mundo han puesto en marcha instalaciones experimentales para investigar esta tecnología. Japón, China, el Reino Unido, Alemania y Corea del Sur mantienen reactores de prueba basados en confinamiento magnético, mientras que las agencias espaciales de la Unión Europea participan de forma conjunta en proyectos internacionales. Entre estos consorcios destaca el ITER, en Cadarache (Francia), que aspira a demostrar la viabilidad comercial de la fusión. Del mismo modo, en los EUA, la National Ignition Facility (NIF) del Laboratorio Nacional Lawrence Livermore trabaja desde hace años con confinamiento inercial, usando potentes láseres para comprimir combustible hasta condiciones extremas de temperatura y presión.
En el caso de Irán, el Gobierno ha informado de que sus equipos científicos han logrado generar y mantener plasma a temperaturas superiores a 100 millones de grados Celsius durante un periodo prolongado. Estas condiciones se acercan a las necesarias para que los átomos de hidrógeno dejen de repelerse y empiecen a fusionarse. Además, la infraestructura iraní habría sido ampliada con nuevos tokamaks —reactores de campo magnético en forma de toro— y sistemas de diagnósticos avanzados para medir la densidad y estabilidad del plasma.
Por su parte, los EUA mantienen varias líneas de investigación complementarias. Aparte de la NIF, el Departamento de Energía norteamericano financia estudios en confinamiento magnético, en colaboración con el Princeton Plasma Physics Laboratory (PPPL). Al mismo tiempo, se impulsan esfuerzos privados de empresas tecnológicas que buscan acelerar el desarrollo de reactores compactos y modulares de fusión, con el objetivo de que esta fuente energética entre en el mercado antes de 2040.
El principal reto técnico de la fusión sigue siendo lograr un balance energético positivo: que el reactor genere más energía de la que consume para calentar y confinar el plasma. Alcanzar ese umbral exige sistemas de superconductores capaces de sostener campos magnéticos muy intensos, materiales resistentes a la radiación de alta energía y métodos de extracción de calor eficientes para convertirlo en electricidad. Asimismo, el confinamiento debe durar el tiempo suficiente para que las reacciones de fusión produzcan un rendimiento significativo, lo cual supone un desafío en diseño y control del plasma.
De culminarse con éxito estos proyectos, la fusión nuclear podría transformar el sector energético global, suministrando electricidad limpia y continua sin emisión de gases de efecto invernadero ni grandes volúmenes de residuos radiactivos. Con sus recientes declaraciones, el Governo do Irã confirma que se suma a la carrera por dominar una tecnología que, si bien aún no ha alcanzado la fase comercial, promete cambiar radicalmente el modelo energético de los próximos decenios.


