La lobista Roberta Luchsinger afirmó, en mensajes recuperados por la Policía Federal (PF), que el presidente Luiz Inácio Lula da Silva le habría ofrecido un cargo en el gobierno. Las conversaciones, divulgadas por la revista Veja y confirmadas por el Jornal da Band, muestran también a Roberta describiendo una sociedad con Fábio Luís Lula da Silva, conocido como Lulinha, y con el empresario Fernando Bittar.
Según la publicación, la declaración se produjo en una charla con un empresario en 2024. En ella, Roberta relató que Lula le preguntó: “¿dónde te gustaría actuar en el gobierno?”. A continuación, la lobista respondió que prefería mantenerse en su actividad privada.
“Fui de las pocas personas a las que Lula llamó y preguntó: elige dónde quieres estar. (…) Yo dije: donde estoy. En mi sociedad con Fábio y Fernando”, aseguró Roberta en uno de los fragmentos.
En la misma conversación agregó: “No ocupo ningún cargo y voy a donde quiero”. En otro mensaje, definió la cercanía entre los tres: “Fefe (Bittar), Fábio y yo somos una sola cosa. Si uno va, todos vamos. Realmente somos hermanos”.
El gobierno federal negó que Lula hubiera ofrecido un cargo a la lobista y manifestó que el presidente no la conocía. La defensa de Lulinha declaró no tener acceso al expediente y afirmó que desconoce si esas comunicaciones son auténticas. Según el abogado Marco Aurélio Carvalho, el contenido divulgado no indica la comisión de ningún delito. La representación legal de Roberta no emitió declaración.
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Atención en Brasilia
Los documentos analizados por la PF también señalan que Roberta buscaba preservar a Lulinha en varias gestiones. En una de las misivas, escribió: “Fábio no hace nada. Solo interviene cuando es necesario. Hay que preservarlo”.
El informe policial citado por la revista describe a Fábio Luís como posible “beneficiario indirecto” de negociaciones entre empresarios interesados en contratos con el gobierno federal. “Las comunicaciones indican que Fábio es mencionado por Roberta Luchsinger como referente decisorio en los proyectos discutidos. Fue señalado como beneficiario indirecto de las gestiones realizadas por terceros a su nombre”, registra el texto.
La investigación también identificó conversaciones sobre un intento de que el Ministerio de Salud adquiriera un producto a base de cannabidiol, con la participación de Antônio Carlos Camilo Antunes, apodado “Careca do INSS”. En una de las notas, Roberta resumió su actividad en la capital: “Trabajo la política desde el Palacio. Soy buena en costura política”.
En otro pasaje se hace mención a un encuentro con el entonces secretario ejecutivo del Ministerio de Salud, Swedenberger Barbosa, conocido como Berge. Roberta avisó a Lulinha: “He aterrizado. Voy a ver a Berge”. Él respondió: “Qué bien. Ve a por todas. Dale un beso a Berge y dile que no fui porque tú no me invitaste”. A continuación, Roberta concluyó: “Necesitamos al 100 % a Berge”.
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Telebras y gastos personales
Otro fragmento de la pesquisa involucra a Telebras, la empresa estatal de telecomunicaciones. Roberta habría advertido a Lulinha sobre Kalil Bittar, hermano de Fernando, indicando que “está vendiendo tu nombre y su gran influencia al presidente de Telebras. Casi cierra un negocio gigantesco”. Añadió: “Está vendiendo facilidades, Telebras lo contrata a él, su plataforma, todo lo que él recomiende”.
Según Veja, Lulinha pidió luego a la lobista que negase que él autorizara el uso de su nombre en esas negociaciones. Asimismo, las conversaciones reflejan que Roberta habría sufragado gastos de Lulinha. Al hablar de un viaje a África valorado en unos 18.800 euros por persona, él preguntó: “¿Tenemos dinero para costear estas cosas? Tú manejas mis finanzas”.
En otra charla sobre un posible negocio, Lulinha comentó: “Coisa boa pap*rra” (una expresión de entusiasmo informal).
Trámite en la máxima corte
Las indagaciones que involucran a Fábio Luís se tramitan en el Supremo Tribunal Federal (STF), la instancia jurisdiccional más elevada de Brasil. El Ministerio Público Federal (MPF) envió recientemente un parecer al ministro André Mendonça solicitando que dos de los procedimientos sean transferidos a otra instancia, al considerar que no existe autoridad con foro privilegiado implicada que justifique que permanezcan en el Supremo. En Brasil, el llamado “foro privilegiado” es un mecanismo legal que otorga competencia para investigar y juzgar a ciertos funcionarios en tribunales superiores, según el cargo que ocupen.


