¿Qué harías si te ofrecieran aproximadamente 2,8 millones de euros para separarte de tu marido? Puede resultar una propuesta insólita y hasta controladora, ¿verdad? Sin embargo, eso es exactamente lo que Michael Steckling, exmarido de la conocida agente inmobiliaria Paige Steckling, afirma en la demanda de divorcio que presentó recientemente. Según su versión, la relación entre ambos empezó a cambiar cuando el empresario multimillonario Tamir Poleg, un nombre influyente en el sector inmobiliario de Estados Unidos, comenzó a cortejar a su esposa.
De acuerdo con los documentos presentados en la acción judicial, Poleg habría ofrecido más de 2,8 millones de euros, lo que equivale a unos 2,9 millones de euros al cambio actual desde reales brasileños, para que Paige abandonara al marido y comenzara un romance con él. Además de esa cifra extraordinaria, la denuncia detalla que el magnate prometió viajes de lujo, oportunidades de negocio en el sector inmobiliario y hasta una vivienda valorada en alrededor de 1,4 millones de euros en la ciudad de Park City, en Utah.
La noticia ha suscitado repercusión internacional por parecer más una trama de cine que un caso real. En su demanda, Michael acusa a Poleg de interferir deliberadamente en su matrimonio, alegando que ni él ni Paige habían contemplado la posibilidad de unirse antes de las supuestas gestiones del empresario. Se trata de una acusación de “interferencia tortuosa” o “interferencia intencional en las relaciones maritales”, figura legal contemplada en algunos estados de EE. UU. que permite reclamar daños y perjuicios por la intromisión de terceros en la vida conyugal.
Fue precisamente el trabajo de Paige en el mercado inmobiliario lo que la acercó a Tamir Poleg, actual consejero delegado de Real Brokerage, una de las plataformas más pujantes en la intermediación de fincas y viviendas en Estados Unidos. Según la demanda, en enero de 2025 el empresario realizó una oferta aún más directa, comprometiéndose a cubrir todas sus necesidades financieras si ella ponía fin a su matrimonio.
Los acontecimientos posteriores acentuaron el interés mediático: en febrero de 2025, Michael y Paige firmaron oficialmente el divorcio. Al mismo tiempo, se alega que Tamir Poleg también puso fin a su propio matrimonio, lo que alimentó las especulaciones sobre la vinculación temporal de ambos procesos. Pese a la importancia de estos hechos, los detalles personales y financieros se mantienen en gran medida bajo secreto de sumario, pues la causa sigue en trámite.
Por su parte, Paige Steckling ha negado enfáticamente haber recibido cualquier cantidad de dinero para separarse de Michael. En un comunicado, su defensa sostiene que jamás hubo un acuerdo económico de esas características y que la empresaria rechazó cualquier oferta que atajara su relación matrimonial. Hasta la fecha, el caso continúa ante el juez correspondiente, sin que se haya emitido una resolución definitiva.
Contexto adicional
En Estados Unidos existen diversas legislaciones estatales que permiten a una persona demandar a un tercero por “interferencia intencional en relaciones maritales” o “alienación de afecto”. Aunque estas causas son cada vez más excepcionales, algunos estados como Carolina del Norte, Mississippi y Nueva York aún admiten reclamaciones de este tipo. Su propósito es proteger la estabilidad de la pareja y penalizar a quienes, mediante promesas económicas o de otro tipo, fomenten la ruptura de un matrimonio.
Park City, Utah, escenario de la supuesta promesa de 1,4 millones de euros, es un enclave turístico de montaña muy valorado por celebridades y deportistas de invierno. Conocido mundialmente por acoger el Festival de Cine de Sundance, también atrae a inversores inmobiliarios por su clima templado en verano y sus pistas de esquí en invierno.
Real Brokerage, la compañía de la que Poleg es CEO, se fundó en 2020 como un referente en la digitalización del sector inmobiliario. Ha crecido rápidamente gracias a un modelo de negocio basado en plataformas virtuales de intermediación y a la atracción de inversores de alto perfil. La polémica generada por esta demanda de divorcio añade una nueva dimensión al debate sobre ética profesional y límites legales en el ámbito personal de los empresarios.


