Figura: Pecho de res suculento fileteado en la parrilla. (Foto: Instagram)
Durante muchos años, la picanha dominó las parrillas brasileñas. Al mencionar un churrasco, era siempre la pieza protagonista, con su capa de grasa característica, sus generosas lonchas y su estatus de corte noble. Sin embargo, de forma paulatina, otro corte de bovino ha comenzado a cobrar protagonismo en las brasas: la punta de pecho.
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Hasta hace poco, la punta de pecho era considerada una carne más sencilla y menos glamourosa, pero ha ido llamando la atención por tres factores clave para el consumidor: su sabor intenso, la ternura que alcanza si se prepara correctamente y un precio más asequible. En un contexto donde vivir un churrasco sin gastar demasiado se ha vuelto prioritario, este corte ha hallado su momento para brillar.
Procedente de la parte delantera del animal, la punta de pecho cuenta con fibras musculares más firmes y una buena cantidad de grasa infiltrada. Esa combinación es la que transforma completamente la pieza durante la cocción. Con calor lento y paciente, la grasa se funde de manera gradual, impregnando la carne y ayudando a conservar su jugosidad. El resultado sorprende a quienes aún asocian los cortes delanteros con carnes secas o demasiado fibrosas.
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El creciente interés por la punta de pecho también responde a un cambio de hábitos entre los aficionados al churrasco. Cada vez son más quienes consultan a los carniceros, investigan técnicas de cocción y se atreven a probar cortes antes relegados al fondo del mostrador. Este movimiento de curiosidad ha elevado el estatus de piezas menos obvias.
En la barbacoa, la punta de pecho destaca en cocciones largas, con calor indirecto y control preciso de la temperatura. En horno cerrado, ofrece resultados igualmente convincentes si se mantiene cubierta durante varias horas, permitiendo que las fibras se reblandezcan de forma paulatina. Y en su versión ahumada, evoca al famoso brisket estadounidense, considerado un tesoro en las parrillas de cocción lenta.
La transformación es lo que maravilla: cruda, la punta de pecho aparenta una pieza rústica, sin el glamour de la picanha; pero tras horas al fuego adquiere una textura melosa, un aroma potente y lonchas jugosas que se cortan con suma facilidad.
El balance entre coste y beneficio es, sin duda, uno de los grandes motores de este éxito. Mientras que cortes como la picanha, el filete mignon o el ancho suelen tener un precio elevado, la punta de pecho se presenta como una alternativa económica sin sacrificar sabor ni calidad. Para reuniones familiares, comidas de fin de semana o encuentros con amigos, esa diferencia de precio puede inclinar la balanza.
No obstante, preparar bien la punta de pecho exige paciencia. Dada la firmeza de sus fibras, no admite prisas ni temperaturas demasiado agresivas. Lo óptimo es mantener una temperatura moderada, cocción lenta y, de ser posible, proteger la pieza para evitar la pérdida excesiva de humedad.
En cuanto a los condimentos, menos es más. Sal gruesa, ajo, pimienta negra y algunas hierbas frescas bastan para realzar el sabor natural del corte. Quienes buscan un perfil más ahumado pueden recurrir a brasas con maderas aromáticas o prolongar la exposición al humo en la barbacoa.
La punta de pecho no pretende destronar a la picanha por decreto, ni necesita reconocimiento oficial para demostrar su valía. Ha conquistado un lugar propio gracias a su generosidad: carne sabrosa, jugosa y con un precio más accesible. Un corte que ha pasado de la periferia de la vitrina para instalarse en el corazón de la parrilla, llevado por el lento goteo de su grasa fundida y el descubrimiento de quienes han comprendido que un buen churrasco también reside en las piezas menos convencionales.
El post “Sin picanha, sin problema: carniceros destacan la nueva carne preferida de los brasileños” apareció primero en 111 Next.


