En El Salvador, una enorme prisión se ha convertido en símbolo de una de las políticas de seguridad más estrictas del mundo. El CECOT, Centro de Confinamiento del Terrorismo, fue diseñado para albergar hasta 40 000 reclusos, muchos de ellos acusados de pertenecer a pandillas violentas como la MS-13 y el Barrio 18.
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El complejo fue inaugurado en 2023 como parte de la ofensiva del presidente Nayib Bukele contra el crimen organizado, ocupando una superficie comparable a decenas de campos de fútbol. Antes de esta política de represión masiva, El Salvador era conocido como la “capital mundial de los homicidios”. Según datos oficiales, en 2015 la tasa llegó a superar los 100 homicidios por cada 100 000 habitantes. Hoy, el país presenta el CECOT como respuesta directa al terror de las pandillas, mientras organizaciones de derechos humanos critican las condiciones de detención.
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La prisión está rodeada por capas de seguridad muy rígidas. Según el documental Richard Madeley on Murder Row, de Channel 5, el recinto cuenta con un bloqueo electrónico que impide la entrada de señal de teléfono móvil, evitando cualquier comunicación clandestina o contrabando.
Luces encendidas las 24 horas del día
Una de las normas más notables del CECOT es clara e inflexible: las luces nunca se apagan. El director de la prisión, Belarmino García, explicó en el documental: “Tenemos un sistema de iluminación las 24 horas del día, los 7 días de la semana”. También justificó la medida al afirmar: “Es simplemente parte del protocolo, necesito ver lo que están haciendo”.
Las celdas albergan presos en camas metálicas de varios niveles, sin colchón, almohada ni mantas. El único objeto permitido en las celdas es una Biblia. Fuera de eso, los reclusos no tienen acceso a pantallas, libros o periódicos. Las conversaciones también deben mantenerse al mínimo.
Cuando el presentador británico Richard Madeley preguntó si consideraba aquellas condiciones “crueles”, García respondió: “Es necesario mantener el control”.
La rutina se calcula de forma meticulosa. Los presos pasan alrededor de 23 horas y media al día dentro de las celdas. Durante los 30 minutos que salen, realizan ejercicios de calistenia y escuchan lecturas bíblicas. La alimentación también sigue un patrón repetido cada día: arroz y frijoles, dos veces al día.
La celda de aislamiento
El documental también mostró la celda de aislamiento, descrita como un pequeño agujero de cemento totalmente oscuro. Según Madeley, los presos considerados problemáticos pueden permanecer allí hasta 30 días.
“Es totalmente silencioso. No entra luz a través del techo”, afirmó el presentador. Añadió que, en la oscuridad, sería necesario avanzar a tientas hasta encontrar el lavabo de piedra y el inodoro.
Dentro del CECOT se encuentran algunos de los delincuentes más temidos del país. Muchos cumplen penas consecutivas que superan los 700 años. En una entrevista mostrada en el documental, un recluso afirmó no arrepentirse de haber matado a 30 personas inocentes y dijo que lo volvería a hacer si lo liberaran.
Incluso con un fuerte aparato de vigilancia, los presos son contados todos los días. El control es parte central de la lógica de la prisión: reducir al mínimo cualquier posibilidad de rebelión, comunicación externa o reorganización de las pandillas.
El resultado es una cárcel que divide opiniones en todo el mundo. Para el gobierno salvadoreño, el CECOT representa la caída del poder de las pandillas. Para los críticos, sus condiciones exponen una frontera peligrosa entre la seguridad pública y la violación de derechos fundamentales.
Contexto adicional:
Históricamente, el auge de las pandillas en El Salvador se remonta a los años noventa, tras la guerra civil, cuando miles de salvadoreños emigraron a Estados Unidos y algunos fueron reclutados por bandas en Los Ángeles. A su regreso, introdujeron tácticas violentas en barrios urbanos del país. La creación del CECOT se enmarca en una estrategia gubernamental que combina mano dura y presidencia de fuerte estilo autoritario, respaldada por amplios sectores de la población, aunque cuestionada por organismos internacionales de derechos humanos.


