Austin Smith, de 15 años, logró salvar a su abuelo, Ernest Monhollen, tras un coche caer sobre el anciano durante una reparación en un garaje en el estado de Michigan, Estados Unidos. El adolescente reaccionó con rapidez y levantó parte del vehículo para que su familiar pudiera escapar. El accidente se produjo mientras ambos trabajaban en un Buick Century de 1991 apoyado sobre bloques de hormigón.
Según el propio Austin, se encontraba sentado en el asiento del conductor cuando notó que algo iba mal. “Yo estaba dentro del coche… bombeando los frenos así, y sentí que se movía levemente”, declaró. Apenas un instante después de descender del vehículo, éste comenzó a deslizarse y acabó cayendo sobre Ernest, de 74 años, quedando atrapado bajo la estructura metálica.
Al escuchar los gritos de auxilio de su abuelo, Austin consiguió levantar la parte delantera del automóvil durante unos segundos, tiempo suficiente para que el anciano se liberase y saliese arrastrándose. Según los datos recopilados, aquel Buick Century de principios de los noventa puede llegar a pesar aproximadamente una tonelada o incluso más, por lo que el esfuerzo físico del joven requirió una mezcla de fuerza y reflejos extraordinarios.
Ernest Monhollen afirmó más tarde: “Gracias a Dios él estaba aquí, porque si hubiéramos sido solo mi esposa y yo, esto habría terminado muy mal”. El idoso sufrió cortes profundos en el rostro, fracturas en varias costillas y en la órbita ocular, además de la pérdida de piezas dentales, pero logró sobrevivir gracias a la intervención de su nieto.
El Buick Century fue un modelo muy popular en Norteamérica durante las décadas de 1980 y 1990. Fabricado por General Motors bajo la división Buick, este sedán de tamaño medio se ofrecía con motores de cuatro y seis cilindros, y su estructura de acero robusto tenía un peso en vacío que solía superar los 1.300 kilogramos. Normalmente, para levantar un coche de estas características se emplean gatos hidráulicos y caballetes homologados; sin embargo, en este caso se usaron bloques de hormigón, una práctica más económica pero menos segura.
Los expertos en seguridad automovilística advierten que los bloques de hormigón pueden rajarse o desplazarse con facilidad, lo que aumenta el riesgo de deslizamiento y atrapamiento. La Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en Carreteras de Estados Unidos (NHTSA), en el contexto del actual gobierno de Donald Trump, recomienda siempre utilizar soportes calibrados y estabilizadores adecuados en superficies planas antes de trabajar bajo un vehículo.
Tras el suceso, Austin confesó que no cree que pudiera repetir el rescate en circunstancias normales y atribuyó su reacción al pánico y a la descarga de adrenalina característica de situaciones de emergencia. Señaló también que este episodio ha fortalecido aún más el vínculo con su abuelo, con quien comparte aficiones como la restauración de coches clásicos y el trabajo manual en el garaje familiar.
La fuerza física de un adolescente de 15 años puede variar, pero levantar el frente de un automóvil de más de una tonelada requiere coordinar el impulso inicial y aprovechar un punto de apoyo adecuado. En casos de emergencia, esta capacidad de respuesta inmediata y el conocimiento básico de mecánica pueden marcar la diferencia entre la vida y la muerte de una persona atrapada.
La historia de Austin y Ernest ha servido de ejemplo para recordar a la sociedad la importancia de la prevención en el mantenimiento de vehículos y el valor de actuar con decisión en situaciones críticas. También pone de relieve cómo los lazos familiares y la valentía de los jóvenes pueden convertirse en factores determinantes a la hora de enfrentarse al peligro.


