Una celebración de boda en Irak resultó en una de las tragedias más significativas del país en los últimos años. El evento, que debía ser un momento de alegría para los novios Revan y Haneen, se transformó en un incendio devastador que causó la muerte de más de 100 personas y dejó decenas de heridos.
El incidente tuvo lugar en septiembre de 2023 en la ciudad de Qaraqosh, también conocida como Hamdaniya, ubicada en la provincia de Nínive. La pareja estaba realizando su primer baile como marido y mujer cuando la pirotecnia utilizada en el salón alcanzó la decoración y el techo. En cuestión de segundos, el fuego se propagó rápidamente por el recinto cerrado, generando pánico y confusión entre los presentes.
La fiesta contaba con la presencia de familiares y amigos de los novios. Muchos de los invitados no lograron escapar a tiempo. El fuego se extendió con rapidez, alimentado por materiales inflamables presentes en la estructura y la decoración del salón. Según las autoridades, el lugar no estaba preparado para afrontar una emergencia de tal magnitud.
Imágenes grabadas durante el evento mostraron el momento en que los novios bailaban rodeados de chispas de pirotecnia. Lo que debía ser un efecto visual emocionante acabó convirtiéndose en el inicio de la tragedia.
Cuando las llamas alcanzaron el techo, partes de la estructura comenzaron a arder de forma incontrolada. El humo invadió el salón, dificultando la visibilidad y la respiración de los presentes. En medio del caos, personas buscaban desesperadamente salidas, mientras otras trataban de localizar a familiares perdidos en el tumulto.
Revan y Haneen sobrevivieron, pero perdieron seres queridos. Según informes, Haneen perdió a diez parientes, entre ellos su madre y su hermano, mientras que Revan perdió a quince familiares. Tras la tragedia, ambos hablaron públicamente sobre el dolor de sobrevivir al ver cómo su fiesta de boda se convertía en luto. En entrevista con Sky News, declararon: “Estamos sentados aquí delante de ustedes, pero estamos muertos por dentro.”
Una investigación reveló una combinación de factores que agravaron el incendio. Entre ellos se encontraban el uso de pirotecnia en un espacio cerrado, materiales altamente inflamables, fallos en la estructura del salón y salidas de emergencia inadecuadas. Las autoridades también destacaron que el salón empleaba paneles inadecuados, que contribuyeron a la rápida propagación del fuego.
En eventos festivos, la pirotecnia se utiliza con frecuencia para crear un ambiente espectacular, pero su uso en interiores conlleva riesgos considerables si no se toman las precauciones adecuadas. Según manuales de seguridad contra incendios, los materiales de decoración deben ser ignífugos o contar con tratamientos retardantes de llama para reducir la posibilidad de propagación veloz del fuego.
En muchos países, las normativas prohíben el uso de fuegos artificiales o efectos pirotécnicos en recintos cerrados sin la aprobación de los bomberos y sin un plan de evacuación claramente señalizado. Estas regulaciones requieren que las salidas de emergencia estén libres de obstáculos, señalizadas y en número suficiente para la capacidad del lugar. En Irak, los estándares de seguridad en locales de eventos han sido objeto de revisión tras varios incidentes en la última década, aunque la implementación efectiva de estos reglamentos ha resultado desigual debido a limitaciones de recursos y supervisión.
La provincia de Nínive, donde se encuentra Qaraqosh, ha experimentado un proceso de reconstrucción tras conflictos armados, lo que ha generado desafíos extra en materia de infraestructura y control de obras. Expertos en seguridad señalan que ciertos materiales de construcción y decoración, como paneles de poliestireno expandido o recubrimientos de baja calidad, pueden acelerar la propagación de las llamas si no cuentan con tratamientos especiales.
A nivel internacional, organizaciones como la NFPA (Asociación Nacional de Protección contra el Fuego) establecen guías para el uso de pirotecnia y la gestión de multitudes en eventos. Aunque estas normas sirven de referencia, su aplicación efectiva varía según cada país. Tras el incidente en Qaraqosh, organismos no gubernamentales han propuesto campañas de formación para planificadores de eventos y propietarios de locales. Estas iniciativas incluyen talleres sobre evaluación de riesgos, señalización de rutas de evacuación y protocolos de comunicación con los servicios de bomberos y atención sanitaria.
Los responsables del salón se enfrentaron a procesos penales. En diciembre de 2024, el propietario del lugar fue condenado a diez años de prisión por negligencia relacionada con el incendio. Para los supervivientes, sin embargo, la pérdida fue más allá de cualquier castigo. La fiesta que debía celebrar el inicio de la vida en común de la pareja se convirtió en un recuerdo de una noche en la que familias enteras fueron destruidas en cuestión de minutos.


