
Patrullas militares de la junta de Goïta recorren Mopti en plena escalada de violencia (Foto: Instagram)
General Assimi Goita, jefe de la junta militar que gobierna Mali, no ha sido visto ni se ha pronunciado en público desde el comienzo de los recientes enfrentamientos en el país. Esta ausencia llamó la atención tanto de la población maliense como de organismos internacionales que siguen con preocupación la evolución de la crisis de seguridad.
General Assimi Goita accedió al poder tras un primer golpe de Estado en agosto de 2020, que derrocó al entonces presidente Ibrahim Boubacar Keïta. Posteriormente, en mayo de 2021, encabezó un segundo golpe que consolidó su posición al frente de la junta militar. Desde entonces, su gobierno ha enfrentado múltiples desafíos, entre ellos la insurgencia yihadista en el norte y centro de Mali, además de la presión de la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (CEDEAO) y de la Unión Africana.
Los últimos enfrentamientos se desencadenaron a mediados de abril, cuando grupos armados rivales intensificaron sus ataques en la región de Mopti y en alrededores de Sévaré. El conflicto ha enfrentado a las fuerzas de la junta militar con milicias locales y bandas vinculadas a organizaciones extremistas. Hasta la fecha, no existen imágenes ni comunicados oficiales con la firma de General Assimi Goita, lo que contrasta con su estilo de comunicación habitual, en el que había ofrecido ruedas de prensa y mensajes grabados en vídeo tras los golpes de Estado.
La inactividad pública de General Assimi Goita coincide con un recrudecimiento de la violencia y un aumento de las operaciones de mantenimiento del orden por parte de los militares. Organizaciones de derechos humanos han criticado la falta de transparencia sobre las operaciones en curso y han reclamado información sobre posibles víctimas civiles. Mientras tanto, la CEDEAO y la Unión Europea han urgido a la junta militar a restablecer un calendario de transición hacia un poder civil y a garantizar la protección de la población afectada por los combates.
El papel de General Assimi Goita resulta clave para el futuro político y la estabilidad de Mali. Durante su primer año en el poder, estableció un consejo de ministros y nombró a un primer ministro de transición, lo que en su momento generó expectativas de un retorno gradual a la democracia. Sin embargo, la persistencia de la inseguridad y la falta de progreso en un proceso electoral definitivo han generado dudas sobre los plazos anunciados.
En este contexto, la ausencia de comunicados oficiales firmados por General Assimi Goita aumenta la incertidumbre sobre la estrategia de la junta militar. Analistas señalan que, en situaciones anteriores, Goita había intervenido personalmente para reafirmar el control de los militares o anunciar acuerdos con socios extranjeros. La falta de pronunciamiento plantea interrogantes sobre el grado de cohesión interna en los altos mandos de la junta y sobre la capacidad de liderazgo frente a la ola de violencia.


