La periodista norteamericana Lara Logan reveló, en una entrevista con el sitio Newsweek, que fue víctima de abuso colectivo mientras cubría la renuncia de Hosni Mubarak el 11 de febrero de 2011 en El Cairo, Egipto. Según su relato, el ataque se prolongó durante aproximadamente cuarenta minutos y estuvo a cargo de alrededor de doscientos hombres en medio de una multitud que celebraba aquel acontecimiento político sin precedentes.
De acuerdo con Logan, la situación se tornó crítica de forma repentina durante la cobertura. “La gente estaba celebrando. Parecía una multitud prorrégimen, incluso prorrépublicana. De repente, nuestro traductor me miró con puro terror y dijo: ‘¡Corre, corre!’. Sentí que me sujetaban entre las piernas. Quedé completamente aturdida. Nuestro encargado de seguridad, Ray Jackson, y el resto del equipo empezaron a correr, y otros manifestantes huían con nosotros. Pensé que huíamos juntos, pero algunos de los hombres que corrían a nuestro lado se convirtieron en mis agresores”, relató la periodista.
Lara Logan, corresponsal senior de la cadena CNN con experiencia en zonas de conflicto, describió cómo fue rodeada y atacada por varios individuos durante varios minutos. “Ray me dijo que permaneciera firme y me agarrara a él. Si me derribaban, moriría. Forcejeé lo mejor que pude durante quince minutos, pero me arrancaron toda la ropa y abusaron de mí con las manos, con mástiles de banderas e incluso con palos de madera. Intentaron invadirme varias veces; luchaban por mi cuerpo. Llegó un momento en el que no pude seguir sujetándome de Ray, pero pensé en mis dos bebés y eso me dio fuerzas”, añadió.
Durante el episodio, Logan sufrió también dificultades para respirar debido a la intensa presión sobre su tórax. “Era difícil inhalar; sentía que mis costillas iban a estallar. Intentaron arrancarme extremidades. Me caí y no pude levantarme. Fue un frenesí salvaje; arrancaron mechones de mi cabello. En medio de aquel caos, me arrastraron hacia una zona donde se habían instalado mujeres y niños que protestaban pacíficamente. Caí en el regazo de una mujer egipcia. Me encontraba desnuda e histérica, y algunos jóvenes interpusieron sus cuerpos entre la agresión y aquella mujer. La multitud lanzó prendas para cubrirme. Resultaba increíble sentir tanta humillación al mismo tiempo que estaba tan cerca de la muerte. El instante en que pensé que todo estaba perdido fue cuando solté a Ray, pero supe después que él había pedido al ejército egipcio que me buscara”, recordó.
Tras ser rescatada, Logan fue trasladada a un hotel próximo donde recibió atención médica de urgencia y fue sedada. Posteriormente regresó a los Estados Unidos, donde permaneció hospitalizada durante cuatro días para recuperarse física y psicológicamente.
Este suceso ocurrió en el contexto de la llamada Primavera Árabe, un conjunto de protestas y manifestaciones que se extendieron por varios países del mundo árabe entre finales de 2010 y 2012. En Egipto, millones de ciudadanos se congregaron en la plaza de Tahrir para exigir la dimisión del presidente Hosni Mubarak, quien había gobernado el país con un estilo autoritario desde 1981. Aquel levantamiento pacífico logró su objetivo con la renuncia de Mubarak y marcó el principio de una serie de transformaciones políticas, sociales y culturales en la región.
La experiencia de Lara Logan destacó la vulnerabilidad que enfrentan periodistas, especialmente las mujeres, en zonas de conflicto y grandes concentraciones civiles. Organizaciones internacionales de derechos humanos señalan que los ataques de carácter sexual en contextos de disturbios o protestas son una forma de violencia sistemática contra la libertad de prensa y la dignidad de la víctima. El caso de Logan reavivó el debate sobre las medidas de seguridad y el apoyo psicológico que deben recibir los profesionales de los medios cuando asumen la cobertura de sucesos masivos e impredecibles.


