Instalación con mapamundi norcoreano destaca proyección centrada en el Pacífico y unificación ideológica de la península (Foto: Instagram)
Corea del Norte vive bajo un régimen de aislamiento que despierta constantemente la curiosidad internacional. Desde su fundación por Kim Il Sung en 1948, el país estableció una estructura de poder hereditario que hoy encabeza Kim Jong Un, el tercer gobernante de la dinastía Kim. La definición misma de Estado ha quedado supeditada a la figura del líder, cuya imagen y mensajes dominan toda institución oficial.
El día a día dentro de las fronteras norcoreanas se caracteriza por un control férreo de los medios de comunicación, de las libertades religiosas y del movimiento de la población. Informes de desertores y de observadores internacionales comparan con frecuencia esa vigilancia estatal con el escenario descrito por George Orwell en 1984. Una extensa red de campos de prisioneros sirve para castigar a quienes desafían las directrices del Partido del Trabajo de Corea.
La educación en el país sigue un currículo que abarca asignaturas tradicionales —matemáticas, ciencias, lengua coreana—, pero con énfasis absoluto en la doctrina oficial y una versión muy detallada de la historia de la familia Kim. Los escolares aprenden no solo hechos históricos, sino también la interpretación política que blinda la legitimidad del régimen.
Esta visión del mundo se refleja en la forma en que se enseña la geografía a los ciudadanos. Recientemente, la difusión de un mapamundi empleado en las aulas de Corea del Norte generó un intenso debate en foros de internet por presentar una perspectiva muy particular de continentes y fronteras.
Contexto histórico de la división coreana
Tras el final de la Segunda Guerra Mundial en 1945, la península de Corea quedó dividida a lo largo del paralelo 38 en dos zonas de influencia: la soviética al norte y la estadounidense al sur. En 1950 estalló la guerra de Corea; el conflicto concluyó en 1953 con un armisticio, pero sin un tratado de paz definitivo. Desde entonces existe en el terreno la Zona Desmilitarizada (DMZ), una franja de 4 km de ancho que separa ambos Estados. Pese a los múltiples intentos de diálogo y a las fluctuaciones en la tensión política, Pyongyang y Seúl mantienen reclamaciones mutuas de soberanía sobre la totalidad de la península.
La cartografía de la península unificada
El rasgo más destacado del mapamundi norcoreano es la representación de la península coreana completamente en rojo, sin ninguna línea que delimite la frontera con Corea del Sur. Aunque ambos Estados llevan separados políticamente desde mediados del siglo XX, la cartografía oficial de Pyongyang omite deliberadamente la división y reivindica la idea de una sola nación bajo su ideología.
Esta reivindicación simbólica no es exclusiva del norte. Instituciones culturales e informativas de Corea del Sur también suelen plasmar la península completa en sus documentos oficiales, reflejo de la tensión histórica y de la negativa mutua a reconocer la plena legitimidad del vecino.
Proyección centrada en el Pacífico y otras omisiones
El mapamundi norcoreano emplea una proyección centrada en el océano Pacífico. Con este enfoque, Asia aparece en el centro de la imagen, mientras que el Atlántico y Europa se desplazan hacia los bordes. Países como Japón dejan de aparecer en el extremo oriental y se integran en un bloque asiático continuo.
Los internautas advirtieron también curiosas ausencias geográficas. Aunque Nueva Zelanda figura correctamente, la isla de Terranova (Canadá) parece omitida. En el mar Mediterráneo, islas como Córcega o Chipre no aparecen. Estas lagunas alimentan el debate sobre si se trata de simples errores técnicos o de una selección intencionada que prioriza determinadas regiones.
Distorsiones de proyección: breve explicación técnica
La elección de la proyección geográfica influye en la percepción de tamaños y distancias. La clásica proyección de Mercator, muy usada en el mundo occidental, exagera el tamaño de las regiones cercanas a los polos (Groenlandia, Alaska) y reduce la de las zonas ecuatoriales. Existen otras como la de Peters o la Mollweide, diseñadas para ofrecer proporciones más fieles. El mapamundi norcoreano, al reposicionarse sobre el Pacífico, busca proyectar un orden geopolítico distinto al dominante en Occidente.
Reacciones en línea
La respuesta al mapa osciló entre el asombro y el análisis cartográfico. Un usuario comentó: “Me gusta mucho más este diseño; las masas de tierra parecen más conectadas. El Pacífico en el centro, en lugar del Atlántico, ayuda a interpretar mejor las relaciones climáticas y geográficas entre lugares como Alaska, Rusia, España y Portugal”. Otro resaltó la proporción: “Ignorando lo obvio de la península coreana, prefiero este mapamundi a la proyección de Mercator; todo se ve más proporcionado”. Y otro bromeó: “Con este mapa, a EE. UU. le va a costar más tomar Groenlandia”.
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