Murilo, un niño de 11 años diagnosticado con cáncer en fase terminal, conmovió a Brasil al escribir una emotiva carta de despedida a sus compañeros de escuela apenas tres días antes de fallecer. La historia, difundida por el portal Meu Maranhão Notícias y viralizada en redes sociales, revela a un niño apasionado por los videojuegos, muy querido por amigos y profesores, que afrontó su enfermedad con madurez, fuerza y serenidad durante los aproximadamente seis meses de tratamiento. Su último deseo fue quedarse en casa, rodeado de sus juguetes y viendo su programa favorito, Bob Esponja. En la misiva, que circuló por Instagram, Murilo se despide de la profesora Sonia y ruega a sus amigos: “Pedro, enséñale matemáticas a Ana porque yo ya no puedo. Os quiero a todos.” Su coraje y ternura han dejado un profundo impacto en familiares, docentes e internautas, recordando la inocencia y el valor de un niño que, a pesar de su corto camino, enseñó grandes lecciones de vida.


