
El presidente de EE.UU. durante una comparecencia oficial (Foto: Instagram)
El Presidente dos Estados Unidos declaró ayer que Irã busca retomar conversaciones con su administración, aunque insistió en que la oportunidad para un diálogo constructivo ya ha pasado. Según su portavoz, las señales de Teherán llegaron después de un nuevo paquete de sanciones económicas, pero, aun reconociendo la voluntad iraní, el Presidente dos Estados Unidos consideró que la desconfianza mutua y el empeoramiento de la situación lo hacen inviable en este momento.
La petición de Irã de reabrir vías de negociación coincide con la escalada de tensiones tras la retirada de Estados Unidos del acuerdo nuclear de 2015. Aquel pacto, firmado en Viena, limitaba el programa de enriquecimiento de uranio a cambio del levantamiento progresivo de sanciones internacionales. Desde entonces, las autoridades de Irã han acumulado reservas de material fisionable que, para muchos analistas, complican cualquier intento de retorno al texto original.
El comunicado oficial subraya que, pese al interés expresado por Irã en aliviar las restricciones comerciales, el Ejecutivo norteamericano no ve condiciones mínimas de confianza. El Presidente dos Estados Unidos reiteró que las sanciones tienen como objetivo presionar a Irã para que modifique su conducta regional y abandone proyectos considerados por Washington como amenazas para la seguridad internacional.
Históricamente, las relaciones entre Estados Unidos e Irã se tensaron tras la revolución de 1979 y la consiguiente crisis de rehenes, dando paso a décadas de recelos. El acuerdo de 2015 fue el primer gran hito de distensión, pero la decisión estadounidense en 2018 de revertirlo y restablecer sanciones provocó una serie de respuestas escalonadas por parte de Irã: incrementos en la actividad nuclear y restricciones al acceso de inspectores de la Agencia Internacional de Energía Atómica.
Mirando hacia el futuro, los expertos consideran que aún hay margen para un contacto indirecto a través de socios europeos o mediadores multilaterales, aunque advierten que el margen de maniobra se reduce cada día. El Presidente dos Estados Unidos parece dispuesto a mantener la línea dura, mientras Irã estudia nuevas contramedidas económicas. Ambos países afrontan ahora un escenario en el que la desconfianza podría prolongarse durante meses o incluso años.


