Paul Mackenzie, líder de una secta apocalíptica de Kenia, fue condenado este viernes 6 de noviembre a 200 años de prisión por el asesinato de 190 niños y un adulto. Mackenzie, de 53 años, recibió una pena de 100 años por homicidio por inanición y otros 100 por homicidio directo. En el mismo proceso, otros 26 acusados fueron condenados a penas de entre 100 y 160 años de prisión.
Según la investigación, Mackenzie encabezaba una organización religiosa que ordenaba a los padres ayunar junto a sus hijos para llegar al cielo antes del fin del mundo. La instrucción era que los seguidores dejaran de comer hasta morir y que los niños empezaran el ayuno antes que los adultos. De acuerdo con las acusaciones, quienes no obedecían podían ser sometidos a violencia, confinamiento y privación de comida y agua. Mackenzie niega haber obligado a las víctimas a morir.
La investigación también recoge que a los miembros de la iglesia se les indicaba que no matricularan a sus hijos en la escuela. La secta consideraba que la educación escolar era «satánica». Sus integrantes tampoco debían llevar a los menores al hospital cuando enfermaban, ya que la medicina moderna era descrita como «instrumentos del diablo». Estas instrucciones formaban parte de las normas que, según la investigación, regían la vida de los seguidores y su relación con servicios como la educación y la atención médica.
Mackenzie fue detenido en 2023, después de que un hombre denunciara que su hermano podría haber dejado morir a sus hijos en el bosque de Shakahola siguiendo las órdenes del líder. A raíz de la investigación, las autoridades localizaron más de 400 cuerpos en tumbas poco profundas en esa zona, situada en el suroeste de Kenia. El avanzado estado de descomposición impidió identificar la mayoría de los cuerpos: solo 26 pudieron ser identificados.
El caso se refiere tanto a las muertes atribuidas a la inanición como a los asesinatos directos incluidos en las condenas. La pena impuesta a Mackenzie suma 200 años en total: una parte corresponde al homicidio por inanición y la otra al homicidio directo. Las otras 26 personas condenadas recibieron penas de distinta duración, de 100 a 160 años. Mackenzie, por su parte, mantiene que no forzó a las víctimas a morir.
El líder registró la Good News International Church como entidad religiosa en 2020. La iglesia tenía su sede en Furunzi, en Malindi, y contaba con cerca de 35 filiales repartidas por Kenia. Sin embargo, sus actividades se desarrollaban en el bosque de Shakahola, donde también residían sus seguidores, llegados de diferentes zonas del país.
Según la Fiscalía, algunos seguidores vendieron sus propiedades, renunciaron a sus empleos, sacaron a sus hijos de la escuela y destruyeron sus documentos de identificación antes de trasladarse al bosque. Allí vivían en asentamientos descritos como bíblicos. Estos elementos forman parte del contexto presentado por la acusación sobre la organización de la comunidad y las decisiones que tomaron sus integrantes antes de instalarse en Shakahola.
La investigación y el proceso judicial han abordado las órdenes atribuidas a Mackenzie, las condiciones de vida de los seguidores y las muertes localizadas en el bosque. La sentencia distingue entre los homicidios por inanición y los homicidios directos, y condena también a otros 26 acusados por su participación en los hechos.


