El ministro de Desarrollo y Asistencia Social, Wellington Dias (PT-PI), calificó de «especulación» la presión de agentes del mercado financiero para que el Gobierno de Lula realice un ajuste fiscal. En una entrevista este jueves (5/11), afirmó que la reacción del mercado ante la previsión de un superávit fiscal en 2027 revela un «nerviosismo típico de la especulación».
«Brasil ya está anunciando que, en 2027, por primera vez después de muchos años, cerrará con superávit fiscal. ¿Por qué ese nerviosismo? Un nerviosismo típico de la especulación», declaró el ministro.
Dias atribuyó la presión a la actuación de inversores que, según afirmó, obtienen beneficios de la inestabilidad económica y de las oscilaciones del tipo de cambio. El ministro distinguió entre el capital productivo y el especulativo, y defendió que se preste atención a la actuación de este último.
«Hay un capital volátil con el que debemos tener mucho cuidado, porque el capital productivo debe ser valorado. Y ese capital no productivo es perverso y, para él, cuanto peor, mejor», declaró.
Según el ministro, la inestabilidad económica favorece a los inversores que buscan comprar activos cuando sus precios están bajos y venderlos cuando suben. «Cuanta más inestabilidad, mejor. Cuanto más varía el tipo de cambio, más ganan. Quieren comprar a la baja para vender al alza», afirmó.
Wellington Dias también declaró que el presidente Lula trata de resolver los problemas de la población más vulnerable. En su crítica al capital especulativo, el ministro lo calificó de «mezquino, depredador e inhumano».
En este contexto, el superávit fiscal al que se refirió Dias alude a una situación en la que los ingresos considerados en el balance público superan los gastos correspondientes, de acuerdo con el criterio utilizado para calcularlo. La previsión para 2027 fue el elemento citado por el ministro para explicar su valoración de la reacción del mercado. Sus declaraciones vincularon esa reacción con las expectativas sobre las cuentas públicas y con las variaciones económicas, aunque no detallaron medidas concretas de ajuste ni los componentes de la previsión.
El ajuste fiscal, en términos generales, comprende decisiones destinadas a modificar la relación entre ingresos y gastos públicos o la trayectoria de las cuentas del Estado. La expresión no identifica por sí sola una medida determinada: para conocer el alcance de un ajuste concreto es necesario especificar qué partidas o instrumentos se modificarían. En la entrevista recogida, Dias se refirió a la presión para que el Gobierno adopte un ajuste, pero centró sus comentarios en la diferencia entre las inversiones productivas y las operaciones que, según su descripción, pueden beneficiarse de la volatilidad.
El capital productivo y el capital especulativo aparecen así como dos categorías diferenciadas en el argumento del ministro. Dias presentó el primero como una actividad que debe valorarse y sostuvo que el segundo puede obtener ganancias cuando cambian los precios de los activos o el tipo de cambio. Su afirmación de que la inestabilidad beneficia a ciertos inversores fue una explicación atribuida a él, y no una descripción detallada de operaciones o participantes concretos.
Las oscilaciones cambiarias son variaciones en el valor de una moneda frente a otra. Al mencionar que algunos inversores pueden comprar en momentos de precios bajos y vender cuando estos suben, el ministro describió una lógica de compra y venta ligada a los cambios de valor. Sus declaraciones relacionaron esa dinámica con la discusión sobre la estabilidad económica y las cuentas públicas, sin especificar qué activos o movimientos concretos tenía en mente.


