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¿Los padres también pueden sentirse embarazados? Psicóloga explica el síndrome de couvade

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El embarazo provoca cambios en el cuerpo de la mujer, como alteraciones del apetito, náuseas matutinas, retraso menstrual y sensibilidad en las mamas, entre otras señales. Aunque estos efectos afectan al organismo de la madre, no son necesariamente exclusivos de ella. El síndrome de couvade, también llamado embarazo compartido, se produce cuando «el padre o la pareja de la gestante empieza a presentar síntomas parecidos a los del embarazo, aunque no esté embarazado», explica la psicóloga Cibele Pejan.

Aunque puedan parecer inusuales, los síntomas que siente el hombre son reales y pueden afectar a su organismo. «La persona no está “inventando” ni “haciendo teatro”. De verdad puede sentir náuseas, cansancio, cambios en el apetito, alteraciones del estado de ánimo y otras molestias. Muchas veces, el cuerpo expresa lo que se está viviendo emocionalmente», afirma la especialista.

**Manifestaciones más frecuentes**

Las señales más comunes del síndrome de couvade se parecen mucho a las que puede sentir una mujer durante el embarazo. Entre los síntomas citados por la psicóloga están el cansancio, la irritabilidad intensa, las alteraciones del sueño, la ansiedad, las náuseas, el aumento o la pérdida de peso, los dolores corporales y una mayor sensibilidad emocional.

La cuestión es si el síndrome tiene un origen hormonal, emocional o si intervienen ambos factores. Según la especialista, las dos posibilidades existen. «Es muy probable que sean los dos. Hay un componente emocional importante, relacionado con la ansiedad, el vínculo con el embarazo y el impacto de la llegada del bebé. También existen hipótesis sobre cambios fisiológicos y hormonales asociados a este proceso», señala Cibele.

La ansiedad y la conexión con el embarazo pueden estar entre los factores que llevan al hombre a desarrollar el síndrome. El componente emocional puede hacer que el cuerpo reaccione de distintas maneras. «Cuanto mayor es la implicación emocional de la persona con el embarazo, más intensa puede ser esa movilización. A veces se manifiesta como afecto, identificación y empatía. En otros casos, aparece como preocupación, miedo y ansiedad ante los cambios que están por llegar», afirma la psicóloga.

**¿Es frecuente el síndrome de couvade o todavía se ha estudiado poco?**

Aunque se conoce el tema, Cibele señala que todavía hay pocos estudios en profundidad al respecto. El ámbito médico reconoce que no se trata de un síndrome tan inusual, pero aún faltan pruebas teóricas y clínicas suficientes para determinar con qué frecuencia aparecen estos síntomas.

«Sabemos que no es algo tan raro como parece, pero todavía hacen falta investigaciones más amplias para entender mejor por qué ocurre y con qué frecuencia», afirma.

Ante esta situación, es importante distinguir si las señales son pasajeras o si indican un malestar psicológico más significativo. La especialista advierte de que «cuando los síntomas son leves y pasajeros, por lo general forman parte de un periodo de adaptación. Sin embargo, cuando empiezan a dificultar el sueño, el trabajo o la relación de pareja, o provocan un sufrimiento intenso, es importante prestarles más atención. La intensidad y el impacto en la vida son las principales señales que conviene tener en cuenta».

Esto pone de manifiesto cómo la salud mental masculina y la paternidad pueden repercutir en otras áreas de la vida del hombre. El embarazo afecta profundamente al plano emocional de los padres y las parejas, y cada persona puede reaccionar de una manera distinta a los cambios que trae la llegada de una nueva vida. Según la especialista, muchos hombres no se sienten cómodos hablando de sus miedos e inseguridades, y el cuerpo acaba manifestando esas cuestiones. «El hombre o la pareja siente miedo, inseguridad y responsabilidad, pero no encuentra espacio para hablar de ello; al final, el cuerpo habla».

**¿Cómo acompañar los síntomas?**

Para aliviar las molestias físicas y emocionales, lo más adecuado es tomarse en serio lo que cuenta la pareja o el futuro padre. Para Cibele, «el primer paso es no ridiculizar» al hombre.

La psicóloga destaca que implicar a la pareja en el embarazo puede ayudarle a hablar de sus miedos, expectativas y sentimientos. También puede favorecer que preste atención a sus rutinas, al sueño y a su salud emocional. Dar espacio a esas conversaciones permite abordar las preocupaciones vinculadas a los cambios que se avecinan, sin minimizar las molestias que la persona describe.

Si los síntomas se intensifican y persisten, es importante buscar ayuda profesional. Hablar con un psicólogo o un médico puede ser muy útil para afrontar este periodo de grandes cambios. La atención debe tener en cuenta cuánto duran los síntomas y cómo afectan a la vida cotidiana, el descanso, el trabajo y la relación de pareja.

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