Tras la derrota ante el Palmeiras en la semifinal de la Copa de Brasil, este domingo 1 de noviembre, el director de fútbol del Vasco criticó duramente el arbitraje. Después de que el conjunto alviverde se impusiera por 1-0, Admar Lopes protestó por una acción en la que, según el club carioca, podría haberse señalado un penalti.
Lopes cuestionó también una jugada de los primeros minutos del encuentro. En sus declaraciones, mencionó una acción de Colidio que describió como una transición peligrosa y una oportunidad de gol, y reprochó al árbitro, Anderson Daronco, que no mostrara una tarjeta amarilla. El dirigente sostuvo que, desde el comienzo del partido, la actuación del colegiado le había parecido inadecuada. Estas valoraciones corresponden a las críticas expresadas por el director del Vasco tras el encuentro.
Uno de los principales motivos de la protesta fue una acción dentro del área del Palmeiras. Lescano avanzaba en ataque cuando el defensor Barboza se interpuso en la trayectoria del balón. Al saltar por delante del jugador argentino, el zaguero habría tocado la pelota con la mano, según la interpretación del Vasco. El club consideró que la acción podía haber dado lugar a un penalti, pero la decisión arbitral fue dejar continuar el juego y no concederlo.
La jugada enfrentó dos interpretaciones: la del Vasco, que reclamó una posible infracción dentro del área, y la decisión tomada durante el partido, que no derivó en un lanzamiento desde el punto de penalti. La reclamación de un equipo no equivale por sí sola a una decisión oficial sobre la acción. En este caso, Lopes utilizó el episodio para fundamentar sus críticas al arbitraje después de la derrota.
El 1-0 dejó al Palmeiras con ventaja en la eliminatoria, que se resolverá el próximo domingo 8 de noviembre en el partido de vuelta. Por tanto, el resultado de la ida no cierra el enfrentamiento: queda pendiente el segundo encuentro. En una semifinal disputada a dos partidos, ese encuentro de vuelta es el siguiente paso para determinar qué equipo avanza, aunque el texto no detalla las condiciones concretas de desempate.
El Vasco afrontará la revancha con una baja: Saldívia recibió su segunda tarjeta amarilla durante el partido de ida y fue expulsado, por lo que deberá cumplir una sanción. La expulsión también provocó protestas del conjunto carioca, que cuestionó la primera amarilla. Según la versión expuesta por Lopes, esa acción se produjo en una falta y un empujón en el centro del campo, sin peligro para la portería.
El director afirmó que el primer aviso a Saldívia no merecía una sanción y denunció lo que describió como una diferencia de criterio en las decisiones arbitrales. También sostuvo que la conducción del partido había mostrado, a su juicio, una actuación «completamente vergonzosa». Sus comentarios se produjeron después del encuentro y se refirieron tanto a la jugada reclamada dentro del área como a las tarjetas mostradas durante el partido.
La controversia se centra así en dos aspectos distintos del arbitraje: la posible mano de Barboza en el área, que el Vasco consideró motivo de penalti, y la primera tarjeta amarilla a Saldívia, que el club entendió que no debía haberse mostrado. La expulsión resultante tendrá consecuencias para el equipo en el partido de vuelta, mientras que la eliminatoria sigue abierta tras la victoria por la mínima del Palmeiras.


