Las autoridades federales investigan las causas de la caída de un jet privado en un parque de casas móviles de Greenacres, en el sur de Florida, el domingo 1 de noviembre. Nueve personas murieron. Hasta el momento, las autoridades no han divulgado la identidad de las víctimas.
El impacto provocó una fuerte explosión y, a continuación, un incendio que afectó al menos a una de las viviendas del parque. Las imágenes difundidas en las redes sociales muestran un gran cráter en el terreno, restos del avión en llamas y una intensa columna de fuego. Estos materiales ofrecen una visión de las consecuencias del accidente, pero no aclaran por sí mismos qué lo causó.
La aeronave ha sido identificada de forma preliminar como un Learjet 60. Según las primeras informaciones, antes de caer en la zona residencial habría golpeado un árbol y derribado cables eléctricos. La identificación es todavía provisional, por lo que no debe confundirse con una conclusión definitiva sobre el modelo o las circunstancias del siniestro.
El accidente ocurrió poco después de las 13.00, cerca del cruce de Military Trail con 10th Avenue North, en el condado de Palm Beach. Tras la caída, se cerraron todos los carriles de Military Trail en el tramo comprendido entre Cresthaven Boulevard y 10th Avenue North. La oficina del sheriff del condado pidió a los conductores que evitaran la zona y utilizaran rutas alternativas.
El siniestro también afectó a los residentes de una comunidad vecina. Alrededor de 600 personas tuvieron que abandonar sus viviendas y pasar la noche en refugios. La información disponible no especifica cuánto tiempo permanecieron fuera de sus casas ni cuándo pudieron regresar. El incendio y los daños en el área residencial hicieron necesario desalojar a un número elevado de vecinos, además de cerrar temporalmente las vías cercanas.
Las primeras informaciones sitúan el valor del Learjet 60 en aproximadamente 1,72 millones de euros. Se trata de un dato estimado sobre el precio del modelo y no de una valoración de los daños causados por el accidente. La caída, la explosión y el fuego constituyen aspectos distintos del suceso que forman parte de la información recopilada, pero la causa que originó la secuencia aún no se ha establecido.
El secretario de Transporte de Estados Unidos, Sean Duffy, expresó sus condolencias a las familias de las personas fallecidas. «Por favor, uníos a mí en una oración por las familias y los seres queridos de quienes hemos perdido. Estamos siguiendo de cerca este accidente y compartiremos novedades cuando dispongamos de más información», escribió.
La Administración Federal de Aviación de Estados Unidos (FAA, por sus siglas en inglés) y la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSB, por sus siglas en inglés) investigan las causas. Por ahora, no se han comunicado las identidades de las víctimas ni una explicación definitiva de por qué cayó el avión. La descripción de los daños, la identificación preliminar de la aeronave y la información sobre el lugar y la hora permiten reconstruir algunos elementos conocidos, pero no bastan para determinar qué provocó el accidente. Esa conclusión queda pendiente de la investigación de las autoridades.


