Adriana Coutrim Moreira, condenada a 26 años de prisión por matar a su hijo, Alexandre Coutrim Rodrigues, de dos años, fue detenida el miércoles 28 en Brazlândia, en el Distrito Federal de Brasil. La mujer llevaba en busca y captura desde 2025. Está embarazada de ocho meses. El crimen ocurrió el 25 de junio de 2017 en una finca de Piranhas, en el estado de Goiás.
Según la investigación, Adriana lanzó al niño a una hoguera y evitó que saliera de las llamas. Durante un interrogatorio grabado por la Policía Civil, confesó el asesinato y relató que utilizó alcohol para alimentar el fuego. También explicó que sujetó al pequeño con un trozo de madera cuando intentó escapar.
«Lo lancé al fuego, lo sujeté y eché alcohol […]. Intentó salir, pero lo sujeté con un trozo de madera», declaró ante los investigadores.
La mujer contó asimismo que dejó al niño en la hoguera durante un tiempo y que después retiró el cuerpo con una toalla. El delegado Ronaldo Pinto Leite, responsable de la investigación, señaló que Adriana afirmó que mató a Alexandre porque el pequeño se parecía físicamente a su exmarido.
El niño vivía con sus padres y sus dos hermanos en una finca del municipio de Piranhas, en el oeste de Goiás. Su cuerpo fue encontrado sobre un montón de escombros en llamas dentro de la propiedad. La investigación reconstruyó tanto las circunstancias del incendio como las explicaciones que dio la madre tras la muerte del menor.
En un primer momento, Adriana presentó lo ocurrido como un accidente. Fue ella quien avisó a la Policía Militar y al Servicio de Atención Móvil de Urgencia (Samu), y sostuvo que el niño había caído en la hoguera cuando se encontraba sin supervisión.
«Dijo que había encendido el fuego sobre un montón de hojas y escombros, que se distrajo y entró en casa. Otro hijo vio a su hermano en la hoguera y la llamó. Ella dijo que no pudo socorrerlo y que llamó enseguida al Samu y a la Policía Militar», explicó el delegado al medio brasileño g1.
La versión inicial fue cuestionada a medida que avanzaba la investigación. Según el delegado, las circunstancias descritas por Adriana no resultaban coherentes, en particular por la falta de indicios de que el niño hubiera podido escapar del fuego. Los investigadores siguieron examinando lo sucedido y, posteriormente, la mujer confesó el crimen en una declaración grabada por la Policía Civil.
La condena impuesta a Adriana fue de 26 años de prisión. En 2025 obtuvo una progresión de régimen, pero después pasó a ser considerada fugitiva por la Policía Civil del Distrito Federal. La información publicada no concreta las condiciones de esa progresión ni el momento exacto en que dejó de estar bajo custodia.
Los agentes la localizaron el miércoles 28 en Brazlândia y ejecutaron la orden de detención. Tras su arresto, fue trasladada a la comisaría de Sobradinho II y, posteriormente, a la División de Control y Custodia de Presos (DCCP). Según la última actualización difundida por la Policía Civil, permanecía detenida. La intervención puso fin a la búsqueda que había seguido a su condición de fugitiva desde 2025, mientras se encontraba embarazada de ocho meses.
La investigación y la detención se enmarcan en el caso por la muerte de Alexandre, ocurrida en 2017. La información sobre la captura fue difundida por medios brasileños y atribuida a la Policía Civil del Distrito Federal; los detalles sobre la confesión y las diligencias policiales fueron recogidos por g1.


