
Flávio Bolsonaro acusó al juez Cristiano Zanin de favorecer a Luiz Inácio Lula da Silva en la segunda vuelta electoral, aunque los datos oficiales contradicen sus afirmaciones sobre los votos contabilizados después de las 17.00. (Foto: Instagram)
El senador brasileño Flávio Bolsonaro acusó al juez del Tribunal Supremo Federal Cristiano Zanin de favorecer al presidente Luiz Inácio Lula da Silva en la segunda vuelta de las elecciones y de permitir que sumara más de diez millones de votos respecto a la primera. En una carta difundida el miércoles 28 de octubre, después de abandonar Brasil, Flávio se presentó como el «verdadero presidente electo» y afirmó haber sido víctima de un fraude electoral.
En el texto, sostuvo que la actuación de Zanin, a quien describió como antiguo abogado de Lula, habría hecho posible un resultado que calificó de matemáticamente imposible. Sin embargo, los datos del Tribunal Superior Electoral (TSE) contradicen su afirmación sobre los votos registrados después de las 17.00: en todo el país se contabilizaron 34.393. De ellos, 32.399 se registraron entre las 17.00 y las 18.00; otros 1.981, entre las 18.00 y las 19.00; y 13, después de esa hora.
El propio Flávio también había solicitado al TSE que ampliara el horario de votación en municipios afectados por lluvias, inundaciones y cortes de carreteras. La petición de la campaña de su partido, el PL, incluía localidades de São Paulo, Paraná y Santa Catarina, además de otros municipios, y planteaba que las urnas permanecieran abiertas hasta las 19.00.
Lula derrotó a Flávio y fue reelegido presidente. En la primera vuelta, celebrada el 4 de octubre, el senador quedó por delante, con el 47,03 % de los votos válidos, frente al 45,16 % del mandatario. En la segunda, el 25 de octubre, Lula dio la vuelta al resultado: obtuvo 64.256.232 votos y Flávio, 59.826.041, una diferencia aproximada de 4,43 millones. El presidente reelecto logró el 51,79 % de los votos válidos, frente al 48,21 % del candidato del PL. El resultado fue reconocido por el TSE, el PL y otros partidos de la oposición, por el vicepresidente de Flávio, Alfredo Gaspar, y por la comunidad internacional.
En la misma carta, Flávio explicó que había llevado a su familia a Estados Unidos porque, según dijo, no tendría seguridad jurídica en Brasil. Negó haber huido y atribuyó su marcha a lo que considera una persecución política. «Quiero dejar claro que no huí de Brasil: me fui por Brasil, salí de un régimen de excepción para poder ser el líder que mi pueblo merece», afirmó.
El senador añadió que pretende dirigir desde el extranjero a la oposición brasileña. También acusó a miembros del poder judicial de actuar políticamente contra la familia Bolsonaro y dijo que presentaría en los próximos días una estrategia para movilizar a los opositores. La carta no aporta pruebas independientes de las acusaciones contra las instituciones brasileñas.


