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El diamino fluoruro de plata detuvo el 54 % de las caries tratadas en niños tras seis meses, señala un estudio clínico

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Un ensayo clínico avanzado realizado en Estados Unidos observó que el diamino fluoruro de plata (SDF), aplicado directamente sobre el diente, detuvo más de la mitad de las lesiones de caries tratadas. La investigación, dirigida por la Universidad de Michigan y publicada en JAMA Pediatrics, podría servir para que la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) valore su uso específico para frenar las caries. El estudio recibió financiación del Instituto Nacional de Investigación Dental y Craneofacial, dependiente de los Institutos Nacionales de Salud estadounidenses (NIH), y contó con participantes de Michigan, Nueva York e Iowa.

En el ensayo de fase 3 participaron 830 niños de entre 1 y 5 años con caries graves en los dientes de leche. A los seis meses, el 54 % de las lesiones tratadas con SDF estaban paralizadas, frente al 22,5 % de las registradas en el grupo que recibió placebo. Los resultados se publicaron el 27 de julio de 2026. Aunque el líquido se utiliza en varios países, la FDA todavía no ha autorizado formalmente su uso concreto para detener las caries. En Estados Unidos sí se comercializan productos con esta sustancia para tratar la sensibilidad dental.

La aplicación la realiza un dentista con un instrumento pequeño cuya punta se asemeja a una esponja. El líquido se deposita sobre la zona afectada y el procedimiento dura unos segundos por diente. No requiere perforar el diente, administrar anestesia mediante inyección ni recurrir a la sedación. La sustancia combate microorganismos y contribuye a endurecer la parte afectada, lo que dificulta que avance la lesión. A diferencia de una restauración convencional, no exige necesariamente retirar el tejido dañado para rellenar la cavidad.

El tratamiento no hace desaparecer el agujero ni devuelve al diente su forma original. Su finalidad es frenar la caries y, cuando sea posible, evitar procedimientos más invasivos. Para evaluar los resultados, los investigadores siguieron a niños reclutados en consultas odontológicas, servicios médicos y programas de educación infantil de Michigan, Nueva York e Iowa. Las revisiones se hicieron en distintos momentos del seguimiento, con aplicaciones al inicio y a los seis meses.

En la evaluación de los tres meses, el 57,5 % de las lesiones tratadas con SDF estaba paralizado. A los seis meses, la proporción fue del 54 %, más del doble del 22,5 % observado en el grupo placebo. Tras una segunda aplicación, realizada a los ocho meses, el 50,2 % de las lesiones estaba paralizado, frente al 17,4 % del grupo de control. También se registraron efectos secundarios leves o moderados, en una proporción similar entre los niños que recibieron el líquido y los que recibieron placebo.

El producto utilizado en el ensayo fue Advantage Arrest, con una concentración del 38 % de diamino fluoruro de plata, suministrado por Elevate Oral Care. Margherita Fontana, profesora de la Facultad de Odontología de la Universidad de Michigan y coordinadora de la investigación, señaló que la técnica puede ser especialmente útil en niños pequeños, personas con discapacidad, personas mayores y pacientes con ansiedad intensa ante los tratamientos dentales. Según una declaración difundida por Good News Network, Fontana afirmó que el tratamiento es eficaz y seguro incluso en niños de solo un año.

La especialista también defendió que se amplíe el acceso a esta opción, ya que algunos niños llegan a los servicios sanitarios con caries avanzadas, dolor e infecciones que podrían haberse controlado antes. Sin embargo, el tratamiento tiene una limitación estética: el contacto del diamino fluoruro de plata con la zona cariada oscurece la lesión de forma permanente. Por ello, puede no ser adecuado para todas las personas, especialmente si el aspecto del diente es una preocupación.

Como el SDF no funciona en todas las lesiones, los investigadores recomiendan mantener el seguimiento odontológico y valorar, según cada caso, nuevas aplicaciones u otros tratamientos complementarios. La Asociación Americana de Odontología también subraya que su utilización requiere diagnóstico y supervisión profesional. Los datos de fase 3 proporcionan a la empresa fabricante evidencias clínicas para respaldar una solicitud de autorización ante la FDA. El SDF se emplea desde hace décadas en otros países; este estudio amplía las pruebas disponibles sobre la sustancia y podría facilitar el acceso al tratamiento.

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