
Manifestantes enmascarados exhiben la bandera tricolor y chalecos amarillos en las calles de París durante los disturbios que motivaron la imposición de toques de queda parciales. (Foto: Instagram)
Francia ha decretado toques de queda parciales y localizados desde la noche del lunes 19 de octubre, informó el primer ministro, Sébastien Lecornu, en respuesta a la oleada de manifestaciones violentas que recorrieron el país durante el fin de semana. Estas medidas buscan contener los brotes de violencia, incendios y saqueos registrados en varias ciudades.
“He pedido a los alcaldes que establezcan distintos toques de queda esta noche, toques de queda parciales”, declaró Lecornu, del Gobierno de Emmanuel Macron, y añadió que se aplicarán únicamente en los centros urbanos que sufrieron desórdenes y caos durante las protestas.
Según el Ministerio del Interior francés, un total de 550 000 personas salieron a la calle en diferentes ciudades del país, de las cuales unas 110 000 lo hicieron en París. Estas movilizaciones, que comenzaron como una protesta estudiantil contra el aumento del coste de la vida, fueron sumándose al malestar general de la población.
Las autoridades informaron de más de 2 000 detenciones a lo largo del fin de semana, así como de 600 policías heridos y el fallecimiento de un manifestante. Varios vehículos fueron incendiados y se produjeron disturbios con lanzamiento de objetos contra edificios públicos.
El ministro de Justicia, Gérald Darmanin, reconoció que existieron fallos en la respuesta de las fuerzas de seguridad: “Hemos cometido errores a la hora de prever y gestionar estas concentraciones”, admitió. Asimismo, el titular del Interior, Laurent Nuñez, aseguró que no supo anticipar la magnitud de los disturbios y puso su cargo a disposición, aunque el presidente Macron decidió mantenerlo en el puesto.
Las protestas respondieron a un contexto de creciente descontento social por el encarecimiento de los servicios básicos, la inflación y las políticas del Ejecutivo. Lo que comenzó como una huelga estudiantil para reclamar reducciones de precios se convirtió en un movimiento más amplio, con fuertes críticas al Gobierno y reclamos de justicia social.
En los últimos días, el Ejecutivo francés ha intensificado el diálogo con asociaciones estudiantiles y representantes municipales para intentar rebajar la tensión y negociar garantías de seguridad. No obstante, los toques de queda anunciados podrían prolongarse mientras persista el riesgo de altercados y se valore el impacto en la normalidad urbana.


