La diputada federal electa Ana Elisa Santos Silva (PT-MG), designada recientemente para reforzar la comunicación digital de la campaña del presidente Luiz Inácio Lula da Silva (PT) en el segundo turno de las elecciones de 2026, se ha convertido en el centro de una polémica tras la divulgación de varias publicaciones antiguas que le atribuyen comentarios contundentes sobre distintos grupos sociales y religiosos.
Entre los contenidos difundidos en redes sociales se encuentra una publicación de marzo de 2024 en la que Ana Elisa, según la captura de pantalla, habría escrito “odeio branco” (odio a los blancos). En junio de ese mismo año, durante el debate sobre un proyecto de ley que pretendía equiparar el aborto practicado a partir de la vigésima segunda semana de gestación con el homicidio, supuestamente publicó la expresión “QUEIMA ESSA BANCADA EVANGÉLICA” (quemad a esa bancada evangélica).
La frase, dirigida inicialmente al grupo de parlamentares evangélicos que discutían la norma, empezó a circular bajo la acusación de que la diputada habría instigado a la violencia contra cristianos. Sin embargo, el texto no contiene necesariamente una amenaza literal de prender fuego a personas, sino que parece dirigirse a la bancada como institución política. Aun así, la viralización de la imagen generó críticas de adversarios y puso en tensión la estrategia de acercamiento de Lula a distintos sectores del electorado.
La controversia se intensificó después de que el diputado federal Nikolas Ferreira (PL-MG) compartiera otra captura de pantalla en la que Ana Elisa supuestamente defendía que Lula ordenase el cierre de iglesias evangélicas. La parlamentaria negó la autoría de esa publicación concreta, aseguró que la imagen había sido manipulada y presentó dicha aclaración a través de su equipo de prensa.
Adicionalmente, se atribuye a Ana Elisa una publicación de mayo de 2026 en la que planteaba la retirada de la exención tributaria a las iglesias evangélicas. Ese comentario reavivó el debate sobre la laicidad del Estado brasileño y el papel de las organizaciones religiosas en la esfera política.
Según varios reportajes publicados tras la difusión de estos mensajes, integrantes de la campaña petista habrían manifestado preocupación por el impacto que tales contenidos podían tener en la intención de voto, sobre todo en territorios donde la bancada evangélica goza de fuerte influencia.
En respuesta a las críticas, la asesoría de Ana Elisa admitió la existencia de publicaciones antiguas en sus redes sociales, aclaró que algunas de ellas habían sido sacadas de contexto e informó que la diputada había ofrecido disculpas a quienes se pudieran haber sentido ofendidos. Asimismo, explicó que ella misma habría cambiado de posición en determinados temas tras profundizar en la discusión pública.
Contexto histórico: las elecciones presidenciales de Brasil suelen desarrollarse en dos vueltas cuando ningún candidato obtiene más del 50 % de los votos válidos en la primera. En 2026, Lula busca consolidar su base de apoyo uniendo distintas corrientes sociales, incluidas las iglesias evangélicas, que conforman un bloque parlamentario relevante en el Congreso. Las redes sociales y las comunicaciones digitales juegan un papel cada vez más decisivo en la estrategia de campaña, pues permiten la difusión rápida de mensajes pero también facilitan la viralización de contenidos polémicos, verdaderos o manipulados.
Por otro lado, la bancada evangélica en Brasil agrupa a parlamentares de distintas confesiones cristianas que suelen defender causas conservadoras, especialmente en materias como el aborto, la educación y los derechos de las minorías. Los choques entre sectores progresistas y conservadores en torno a estas cuestiones han marcado varias sesiones legislativas y debates públicos recientes.


