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Hombre que estuvo 18 días en coma revela haber encontrado a Jesús y haber oído una frase marcante. Sepa más!

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Las historias sobre relatos de personas que han permanecido en coma suelen sorprender al involucrar experiencias consideradas trascendentales. Gabe Poirot es un claro ejemplo de ello. Con tan solo 20 años, sufrió un grave accidente mientras circulaba en un skate eléctrico, un dispositivo de transporte personal que puede alcanzar velocidades de hasta 50 km/h y que en los últimos años se ha popularizado especialmente entre jóvenes. Al ser arrojado del vehículo a casi 50 km/h y no llevar casco, Gabe experimentó un traumatismo craneoencefálico severo que requirió la inducción de un coma médico durante 18 días. Años después, Poirot comenzó a relatar públicamente lo que asegura haber vivido en ese periodo de inconsciencia.

El coma inducido es una práctica médica empleada para proteger el cerebro tras una lesión grave. Consiste en administrar fármacos sedantes potentes que reducen la actividad cerebral, con el fin de disminuir el consumo de oxígeno y facilitar la recuperación de los tejidos. En el caso de Gabe, los especialistas decidieron mantenerlo en ese estado para minimizar daños adicionales y permitir que el cerebro se regenerara lo mejor posible tras el golpe.

En diversas entrevistas, incluida una aparición en el canal Fox News y participaciones en varios podcasts, Gabe describió lo que él define como una visita al “cielo”. Según su testimonio, en ese entorno espiritual se encontró cara a cara con Jesucristo. El joven afirma que durante la experiencia recibió mensajes centrados en la gracia divina, el perdón de los pecados y el amor incondicional de Dios. Uno de los pasajes más impactantes de su relato involucra la frase “Digno es el Cordero”, la cual, siempre según su versión, resonaba de forma envolvente entre montañas, árboles y ríos de aquel paisaje celestial.

El concepto de “Digno es el Cordero” proviene de textos bíblicos del cristianismo, en concreto del libro de Apocalipsis, donde se honra a Jesucristo como el Cordero sacrificado por la redención de la humanidad. Es un lema muy arraigado en himnos y liturgia de diversas denominaciones cristianas, con el que se expresa veneración y gratitud frente al sacrificio divino.

De acuerdo con su narración, al alcanzar una sala del trono celestial, Gabe sintió temor al rememorar los errores cometidos a lo largo de su vida. Explica que Jesús alzó su rostro, mostró las heridas en su cuerpo y le preguntó por qué se angustiaba por algo que ya había sido pagado. Asimismo, afirma que recibió una revelación sobre la segunda venida de Cristo y la urgente necesidad de que las personas se preparen espiritualmente para ese momento.

Tras despertar del coma inducido, Poirot inició un largo proceso de rehabilitación física y cognitiva. Apenas unos días más tarde, y contra toda expectativa médica, el joven ya volvía a caminar, un progreso que él considera un auténtico milagro. En la práctica de la medicina de urgencia y la neurología, cada caso de recuperación tras un traumatismo craneoencefálico severo puede variar notablemente según la extensión de la lesión y la rapidez de la atención recibida.

La vivencia de Gabe ha tenido también su reflejo en publicaciones literarias. En 18 Days in Heaven (“18 Días en el Cielo”), describe al detalle todo lo que afirma haber percibido mientras permanecía en coma. En Built Different (“Construido Diferente”), profundiza en aspectos de la identidad cristiana y el desarrollo espiritual a raíz de su experiencia. Aunque estos relatos han encontrado resonancia sobre todo entre audiencias religiosas, representan el testimonio personal de Poirot y su interpretación de lo acontecido durante los días de inconsciencia.

Las experiencias cercanas a la muerte (ECM) o near-death experiences (NDE) han sido objeto de estudio tanto en el ámbito científico como en el espiritual. Mientras algunos investigadores las abordan desde la neurociencia para explicar la liberación de endorfinas y cambios fisiológicos cerebrales, otros consideran la dimensión espiritual que estos relatos sugieren. Sea cual sea el enfoque, el caso de Gabe Poirot añade una nueva voz a los testimonios de quienes aseguran haber vislumbrado algo más allá de la vida terrenal.

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