Douglas Ruas (Partido Liberal) ha anunciado que, de resultar electo gobernador del estado de Río de Janeiro, pondrá fin al repasse de recursos estatales destinados a los camarotes oficiales en la Marquês de Sapucaí. La declaración se produjo durante sendas caravanas por las zonas Norte y Oeste de la ciudad, según informó el diario Correio da Manhã.
En su intervención, Ruas criticó con dureza la existencia de espacios reservados para autoridades estatales y federales durante los desfiles de Carnaval. “Muchas personas no saben que existen camarotes del Gobierno del Estado dentro de la Sapucaí, en los cuales se recibe a ministros de Brasilia, diputados y secretarios de Estado. Camarotes regados con whisky, cerveza y comida, todo pagado con el dinero de la población”, declaró el candidato.
El sambódromo de la Marquês de Sapucaí, inaugurado en 1984, es el principal escenario del Carnaval carioca y suele ser financiado en parte por el Gobierno regional. Cada año, el Ejecutivo destina partidas a la organización del evento, la seguridad, la limpieza y el montaje de graderíos y palcos. Entre estas partidas, existen dotaciones específicas para la construcción y el mantenimiento de camarotes oficiales, donde las autoridades reciben invitados con servicio de cátering y barra libre.
Ruas subrayó que esas cuotas presupuestarias deben reorientarse hacia áreas prioritarias. “Quiero show de seguridad, quiero show de salud, quiero show de protección a las mujeres”, afirmó, en alusión al uso alternativo de los recursos públicos. El candidato apuntó que la atención debe centrarse en sectores como la sanidad, la educación y la seguridad ciudadana, en lugar de financiar eventos de carácter festivo para los altos cargos.
Ante acusaciones de haber criticado el propio Carnaval, el aspirante aclaró que sus comentarios estaban dirigidos a la polémica ala “Neoconservadores en Conserva”, presentada por la escuela Acadêmicos de Niterói en el último desfile. Esa sección del cortejo representó simbólicamente a “familias tradicionales” dentro de latas de conserva, lo que suscitó controversia y provocó la respuesta crítica de Ruas.
Los camarotes gubernamentales en los desfiles de Carnaval son una práctica con décadas de antigüedad, aunque en los últimos tiempos han generado debate público sobre transparencia y rendición de cuentas. Organizaciones civiles y colectivos de control social han reclamado una fiscalización más estricta de estos gastos y una mayor participación ciudadana en la definición de prioridades presupuestarias.
Además del Carnaval, el candidato aprovechó para referirse a otros grandes eventos financiados por el Estado. Mencionó, por ejemplo, el conocido concierto de Madonna celebrado en la playa de Copacabana, que contó con un coste significativo en materia de seguridad, montaje de infraestructuras y compensaciones a la empresa organizadora. Ruas considera que esos desembolsos deben revisarse y, en su caso, reducirse o eliminarse, para que los fondos públicos se destinen a políticas sociales y programas de atención básica.
El debate sobre la asignación de recursos públicos a espectáculos de gran envergadura no es exclusivo de Río de Janeiro. A nivel internacional, multitud de ciudades con grandes festividades y grandes artistas invitados han afrontado cuestionamientos similares. En Brasil, la Ley de Responsabilidad Fiscal establece límites para el gasto gubernamental y demanda un uso racional de las partidas presupuestarias, lo que otorga un marco normativo al discurso de Ruas.
El proyecto de Douglas Ruas conecta con una demanda ciudadana creciente: el reclamo de mayor inversión en servicios esenciales frente a la percepción de despilfarro en eventos de representación oficial. La propuesta de suprimir la financiación de los camarotes oficiales supone un giro en la política de mecenazgo festivo del Gobierno del Estado y plantea un reto para el entramado institucional vinculado a la organización del mayor Carnaval del mundo.


