El ciudadano estadounidense Layne Lundeen, de 67 años, fue inmovilizado con cinta adhesiva a un asiento tras sufrir un brote de agitación en un vuelo de American Airlines, según informan fuentes judiciales y medios locales. El incidente ocurrió el pasado 3 de septiembre en la ruta que conectaba Dallas-Fort Worth, Texas, con Newark, Nueva Jersey. Tras el incidente a bordo, la tripulación decidió desviar el vuelo para realizar un aterrizaje de emergencia en el aeropuerto Thurgood Marshall de Baltimore/Washington, en Maryland.
En la audiencia celebrada el 4 de septiembre, Lundeen compareció ante el comisario del tribunal distrital George Haag. Durante su declaración, el pasajero aseguró no recordar nada de lo sucedido en el avión. “No me acuerdo de nada de lo que pasó. […] ¿Agresioné a un agente de policía? ¿Eso es lo que dice ahí? No llevo mis gafas. […] Dios mío, qué confusión… No recuerdo nada de eso”, declaró, según recoge el diario Baltimore Banner.
Testigos presenciales relataron que Lundeen profirió insultos intolerantes contra otros pasajeros y la tripulación, emitiendo ofensas de carácter racista, machista y homofóbico. Además, varias personas aseguraron que agredió físicamente a un hombre que viajaba sentado a su lado y a una mujer que intentó mediar. Al menos un pasajero fue despertado bruscamente, y en otro momento Lundeen preguntó a un individuo si amaba a Jesús, en una actitud considerada errática por quienes estaban alrededor.
Cuando el comisario Haag le preguntó a Lundeen por qué había llegado a Maryland en lugar de a Nueva Jersey, el acusado respondió: “Vine para Nueva York. No sé cómo acabé en Maryland. Se suponía que debía aterrizar en Nueva Jersey.” Según explicó, el motivo del viaje era ayudar a su hija a mudarse a un nuevo apartamento, y ese mismo día coincidía con su cumpleaños.
Normativa de contención a bordo
De acuerdo con la normativa de la Administración Federal de Aviación (FAA) de Estados Unidos, la tripulación está autorizada a recurrir a métodos de sujeción razonables cuando un pasajero representa un riesgo para la seguridad. Aunque el uso de cinta adhesiva no es habitual, existen precedentes en los que las aerolíneas han empleado herramientas temporales de inmovilización —bajo supervisión profesional— hasta que las autoridades locales asumen el control. La cinta adhesiva sirve para inmovilizar brazos y piernas de forma provisional, evitando así que la persona agredida o se autolesione, hasta el desembarque y la intervención policial.
El aeropuerto Thurgood Marshall de Baltimore/Washington rinde homenaje al juez del Tribunal Supremo de EE.UU. Thurgood Marshall, primer magistrado afroamericano de la corte, conocido por su defensa de los derechos civiles. Este aeropuerto, inaugurado en 1950, es uno de los principales puntos de conexión en la costa Este, con un promedio diario de más de 200 vuelos nacionales e internacionales.
Consecuencias jurídicas y laborales
Tras la intervención policial y la audiencia, el comisario George Haag liberó a Lundeen bajo fianza, con la condición de que comparezca en todas las actuaciones procesales y se abstenga de consumir alcohol y drogas ilegales. La fecha del juicio ha sido fijada para el 19 de octubre. Mientras tanto, la empresa Long Realty, dedicada a la intermediación inmobiliaria, comunicó la rescisión inmediata de su vínculo con Lundeen. “En cuanto tomamos conocimiento de las acusaciones criminales contra este exagente inmobiliario, procedimos a finalizar nuestra relación profesional de manera inmediata”, señaló un portavoz al diario The Guardian.
Por su parte, American Airlines emitió un comunicado en el que subrayó que “la seguridad de nuestros clientes y de nuestra tripulación es nuestra prioridad, y no toleramos la violencia a bordo. Agradecemos el profesionalismo del personal que gestionó este incidente y la comprensión de los pasajeros”. American Airlines es una de las aerolíneas más grandes de Estados Unidos, con una flota de más de 850 aviones y servicio en más de 350 destinos en todo el mundo.
Este caso se suma a una serie de incidentes en los que pasajeros han sido inmovilizados en pleno vuelo por alteraciones de orden público o problemas médicos, lo que pone de relieve la complejidad de gestionar emergencias a 10.000 metros de altura y la necesidad de protocolos claros para mantener la seguridad de todos los viajeros.


