La atleta estadounidense Jammie Booker perdió el título del torneo World’s Strongest Woman 2025 después de que los organizadores concluyeran que no cumplía las normas de participación en la categoría femenina. La decisión se tomó cuando la organización informó haber descubierto que Booker había nacido biológicamente del sexo masculino, un dato que no fue declarado antes de la competición.
Booker había sido coronada campeona en el Official Strongman Games World Championship, celebrado en noviembre en Arlington, en el estado de Texas (Estados Unidos). Durante aquel certamen, compitió en la división Women’s Open, donde realizó levantamientos récord y se alzó con el primer puesto. Días más tarde, sin embargo, la organización inició una investigación tras recibir imágenes de contenido explícito correspondientes a una etapa anterior de la vida de la deportista en la industria de entretenimiento para adultos.
Al término de la averiguación, los responsables del torneo recordaron que el reglamento establece que “los competidores deben disputar la categoría correspondiente al sexo biológico de nacimiento”. Según declararon, “si hubiéramos sabido esto, o si la información se hubiera aportado antes o durante la competición, esta atleta no habría sido autorizada a competir en la categoría Women’s Open”.
Con la descalificación de Jammie Booker, la posición de campeona recayó en la británica Andrea Thompson, quien hasta ese momento había quedado como subcampeona. Thompson, al recibir el galardón en la ceremonia oficial, mostró su malestar y calificó el título original de Booker como “una injusticia”, antes de retirarse del podio.
En sus redes sociales, Booker cuestionó la resolución y subrayó que ninguna entidad deportiva le había indicado de qué norma específica se la acusaba de infringir. “Me han repetido que violé una ‘política claramente establecida’, pero hasta ahora nadie me ha mostrado esa política”, afirmó la atleta.
Varias competidoras presentes en Arlington expresaron haber desconocido totalmente la condición de sexo biológico de Booker. La tricampeona Rebecca Roberts declaró: “Las mujeres transgénero, que nacieron biológicamente hombres, no deberían competir en la categoría femenina. Lo ocurrido este fin de semana careció de transparencia. Ni nosotras ni los organizadores estábamos al tanto. Y cuando la integridad de la competición se ve comprometida así, la confianza en el deporte se resiente”.
Por su parte, la atleta Jade Dickens comentó: “Me sentí muy indignada. Si lo hubiera sabido, habría actuado antes de que concluyera la competencia. Pero nadie contaba con esa información”.
Este caso ha reavivado el debate sobre la participación de deportistas transgénero en competiciones femeninas y las normas de las entidades organizadoras. En los últimos años, diversas federaciones internacionales y comités olímpicos han estudiado criterios basados en niveles hormonales, plazos de transición y pruebas médicas para determinar la elegibilidad. Por ejemplo, el Comité Olímpico Internacional permite competir bajo categoría femenina a atletas trans con testosterona por debajo de ciertos límites durante un periodo establecido, aunque cada disciplina puede adoptar variaciones específicas.
El World’s Strongest Woman, creado a mediados de la década de 2010, es uno de los certámenes de fuerza más reconocidos a nivel mundial y sirve de escaparate para levantar pesos que superan varias veces el peso corporal de las participantes. Tradicionalmente, la división Women’s Open ha estado reservada a competidoras que presenten sus credenciales según su sexo biológico, sin distinción de edad o peso, mientras que otras categorías (“Masters” o “Weight Classes”) siguen parámetros diferentes.
La organización del Official Strongman Games ha señalado que revisará sus protocolos de inscripción y verificación de antecedentes, con el objetivo de reforzar la claridad y evitar situaciones similares en el futuro. Por su parte, colectivos en defensa de la inclusión y asociaciones médicas insisten en aplicar criterios de evaluación transparentes y justos, equilibrando la competencia y los derechos de los deportistas transgénero.


