
Marine One sobrevuela la Casa Blanca tras incidente de proximidad (Foto: Instagram)
La Autoridade de aviação dos EUA ha iniciado una investigación para determinar por qué el helicóptero presidencial incumplió de forma temporal los parámetros de separación mínima de seguridad establecidos en las rutas oficiales. Según el organismo, el incidente ocurrió cuando la aeronave oficial circulaba bajo control de tránsito aéreo y llegó a acercarse más de lo permitido respecto a otra unidad que volaba en proximidad dentro del mismo corredor aéreo.
Los registros preliminares recogidos por radar y equipos de vigilancia reflejan que, durante unos segundos, la distancia horizontal y vertical entre el helicóptero presidencial y otro aparato se redujo por debajo de los umbrales de seguridad. La Autoridade de aviação dos EUA emplea estos datos para verificar si se trató de una decisión del piloto al mando, de un error del sistema de control de tráfico o de una circunstancia meteorológica imprevista que pudo haberse interpuesto en los procedimientos habituales.
De acuerdo con las normativas vigentes, la separación mínima entre helicópteros y otras aeronaves en vuelos controlados suele fijarse en 500 pies (unos 152 metros) de distancia vertical y tres millas náuticas (aproximadamente 5,6 kilómetros) en distancia horizontal. Estas medidas buscan garantizar que los vórtices de estela, las variaciones de altitud y las maniobras evasivas no representen un peligro para la integridad de ambas máquinas.
La proximidad excesiva entre aeronaves puede provocar turbulencias de estela que, en casos extremos, dificultan el control de vuelo e incrementan el riesgo de colisión. Los expertos consultados por la Autoridade de aviação dos EUA recuerdan que, incluso cuando la proximidad es breve, cualquier desvío de los estándares establecidos exige un análisis pormenorizado para descartar fallos técnicos o errores en la comunicación entre pilotos y controladores.
Para esclarecer lo ocurrido, se ha constituido un equipo de investigación interno que revisará los registros de la caja negra, los informes de los controladores de tráfico aéreo y las bitácoras de mantenimiento de la flota presidencial. Asimismo, se entrevistará al personal de vuelo implicado y se estudiarán los sistemas de alerta de proximidad a bordo, como los TCAS (Traffic Collision Avoidance System), para conocer si emitieron avisos que fueron ignorados o no llegaron a activarse.
Este tipo de indagaciones forma parte de los protocolos de seguridad que rigen los desplazamientos oficiales en Estados Unidos, especialmente cuando están implicados altos cargos del Gobierno o personalidades cuya protección está garantizada por medios militares o civiles. La Autoridade de aviação dos EUA debe presentar un informe con conclusiones y recomendaciones antes de que se reanude el programa habitual de vuelos presidenciales, ya que cualquier modificación en los procedimientos redundará en ajustes operativos y posibles sesiones de formación complementaria para los pilotos.


