La reunión celebrada entre Davi Alcolumbre, presidente del Senado de la República Federativa del Brasil, y las principales centrales sindicales concluyó sin que se estableciera un calendario concreto para el avance de la Propuesta de Enmienda a la Constitución (PEC) que propone la eliminación de la escala de trabajo conocida como 6×1, es decir, seis días de trabajo por uno de descanso.
Según informó Sérgio Nobre, presidente de la Central Única de los Trabajadores (CUT), durante el encuentro Alcolumbre se comprometió a elaborar un cronograma, aunque aún no ha sido definido. Ese calendario deberá ser posteriormente acordado con Teresa Leitão (PT-PE), líder del Gobierno en el Senado, y con el senador Paulo Paim (PT-RS), autores y defensores de la iniciativa.
La PEC 6×1 pretende modificar la actual jornada de 44 horas semanales, establecida en la legislación laboral brasileña —conocida como la Consolidação das Leis do Trabalho (CLT)—, para reducirla a 42 horas 60 días después de la promulgación, y a 40 horas en un plazo de 14 meses. Además, busca suprimir la jornada en escalas discontinuas de seis días trabajados seguidos de un día de descanso, régimen especialmente aplicado en los servicios de salud, vigilancia y limpieza urbana.
La escala 6×1 tiene su origen en normas específicas aprobadas hace varias décadas en Brasil para actividades consideradas insalubres o peligrosas, pero con el tiempo se ha generalizado en distintos sectores. Los sindicatos argumentan que este régimen perjudica la salud y la calidad de vida de los trabajadores, al concentrar la carga laboral en periodos continuos sin el descanso mínimo adecuado.
En la cita, Nobre señaló que el senador Alcolumbre manifestó disposición para agilizar el proceso, aunque también deslizó reservas con respecto a la posible inclusión de una “regla de transición” en el texto definitivo. El proyecto original aprobado por la Cámara de Diputados no contempla plazos intermedios más cortos para la reducción de la jornada, lo que ha generado debate entre quienes piden modificaciones para suavizar la entrada en vigor de la nueva carga horaria.
Una vez consensuado el cronograma, la PEC deberá ser encaminada a la Comisión de Constitución y Justicia (CCJ) del Senado, donde se evaluará su constitucionalidad. Sólo después de superar este filtro, el texto pasará al pleno para la votación, que exige al menos tres quintos de los votos de los senadores en dos turnos. De prosperar, la enmienda irá directamente a promulgación sin necesidad de retorno a la Cámara de Diputados, siempre que la redacción quede cerrada en el informe del relator.
Es importante destacar que las Propuestas de Enmienda a la Constitución tienen un procedimiento legislativo más riguroso que las leyes ordinarias, dada la magnitud de las modificaciones a la Carta Magna. Por ello, los plazos y acuerdos políticos suelen ser objeto de intensas negociaciones entre el Ejecutivo, que en este caso está representado en el Senado por la líder Teresa Leitão, y los diversos partidos y bancadas.
Paulo Paim remarcó que, si Alcolumbre mantiene su voluntad de eliminar la transición prolongada, el futuro relator podría presentar una enmienda de redacción que evite el retorno del texto a la Cámara de Diputados, acelerando así la promulgación de la reforma.
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